Hace unos días, luego de recibir el mensaje de la deportista, el Líder de la Revolución Islámica, su eminencia el ayatolá Jameneí, escribió: «Transmítanle mis saludos y agradecimiento y díganle: “Por encima del oro, hija mía, están su determinación, su esfuerzo, su fe y su confianza en sí misma”».

Declaraciones de la campeona de muay thai en el encuentro de miles de mujeres, muchachas y niñas de Irán, el 3 de diciembre de 2025, con el Líder de la Revolución Islámica:

«La última competencia en la que participé fueron los Juegos de la Solidaridad entre los Países Islámicos, donde logré obtener la medalla de plata. Dediqué con orgullo mi medalla al Líder de la Revolución Islámica, y en menos de cuarenta y ocho horas él me respondió. Yo hago deporte desde hace quince años y, en este camino, he pasado por días muy difíciles: lesiones, dietas estrictas, pérdidas de peso y, ahora, falta de recursos económicos. Pero siempre me decía a mí misma que valía la pena luchar y continuar este camino, y siempre me repetía que no debía detenerme. Con el mensaje que me envió el Líder, comprendí que sí valió realmente la pena; eso se me confirmó. Me alegra vivir en un país donde la más alta autoridad, la primera persona de mi país, vio mis penalidades y esfuerzos. Puedo decir que las dificultades que pasé durante este tiempo no fueron en vano; para mí es un gran honor. Yo estaba triste por no haber podido obtener la medalla de oro y que mi medalla fuera de plata, pero con el mensaje que me hizo llegar el Líder de la Revolución Islámica, realmente no cabía en mí de la emoción, y puedo decir que incluso fue más valioso para mí que una medalla o que cien medallas olímpicas de oro».