En el nombre de Dios, el Clemente y Misericordioso

Alabado sea Dios, Señor de los mundos; la paz y las bendiciones sean para nuestro gran Profeta Abulqásim al-Mustafa Muhammad y para su excelsa familia purificada de elegidos, en especial para lo que queda de Dios en la tierra, y sean por él sacrificados nuestros espíritus.

La paz sea con Al-Husain, con Alí ibn al-Husain, con los descendientes de Al-Husain y con los compañeros de Al-Husain

 

Me llena de alegría y doy las gracias a Dios Altísimo por concederme una vez más la suerte de presenciar los luminosos rostros de ustedes en este encuentro anual. Quiera Dios extenderles sus gracias especiales y su guía especial, y quiera situarlos en la más alta posición a la que puede aspirar un ser humano.

Entre los diversos fenómenos salidos de la Revolución islámica, que no son pocos, hay una serie de particularidades en el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, una de las instituciones aparecidas en ese periodo, que no se observan con frecuencia en otras bendiciones originadas en la Revolución. En primer lugar, el nacimiento de la Guardia Revolucionaria tuvo lugar en medio de los grandes acontecimientos y conmociones del momento.

Después llegó su etapa de crecimiento, actividad y madurez, coincidiendo con la inmensa zozobra de la Sagrada Defensa. Durante esos ocho años de guerra, el Cuerpo creció, como un adolescente que llega a la etapa de la juventud, la madurez y la valentía. Y en el período posterior a la Sagrada Defensa, en el que se creó una amplia y profunda brecha política y cultural entre la Revolución y sus enemigos ―el frente antirrevolucionario―, se presentaron duras pruebas, muchos erraron y muchos se vieron comprometidos, los Guardianes de la Revolución lograron alcanzar una madurez y un desarrollo notables. En este tercer período ―que en nuestro caso se inició después de la Sagrada Defensa―, tanto en la vida individual como en la vida política y social de las personas y de los colectivos, suele aparecer una peligrosa bifurcación: la de la elevación o la decadencia.

Después de la entrada en la juventud y la actividad, por lo general, es así tanto para los individuos como para los organismos. Incluso las revoluciones son así: llegan a una bifurcación, en la que un camino es el de la elevación y el otro el del declive. Entonces, o bien las impulsan la razón, la sabiduría, la guía y la espiritualidad, llevándolas hacia la cúspide; o la atracción de lo material las rebaja hacia viles deseos materiales. Esta opción suele plantearse para los individuos del género humano, así como en una cierta etapa para los organismos y también, como he dicho, para las revoluciones. Algunas revoluciones y grandes transformaciones políticas de alcance mundial empiezan bien y crecen bien, pero en un momento delicado caen en la decadencia y el declive. Esa bifurcación apareció también como es natural para nuestra sociedad y nuestro país, en el período posterior a la Sagrada Defensa. Bien, sobre la Revolución en sí hay mucho que decir y ahora no quiero entrar en ese terreno, pero en lo que toca al Cuerpo de Guardianes, salió de esa tesitura con la cabeza alta.

El Cuerpo no se degradó ni entró en declive, sino que conservó los elementos principales de su identidad y avanzó hacia la grandeza. En todo árbol, claro está, hay hojas que caen y brotes nuevos que surgen, y la Guardia Revolucionaria no es una excepción; pero uno debe ver si lo que domina son las caídas o los brotes. Mi juicio categórico sobre los Guardianes de la Revolución es que los brotes han predominado de manera evidente, y que el sentido de su evolución ha sido el del crecimiento: avanzar y elevarse. Que nadie se queje de que, al fin y al cabo, también ha habido algunas caídas. Sí, las ha habido. Las hay en todas partes, siempre. Lo que cuenta no es eso, sino comparar cómo son los brotes y cómo las caídas. Respecto a la Revolución en sí, se puede decir lo mismo, aunque ahora no es el momento de hablar de ello. Miren ustedes, el ámbito más elocuente al que puede aspirar un grupo como los Guardianes de la Revolución es el del Yihad y el martirio, ¿verdad? Evidentemente, hay también otros ámbitos, pero el del martirio en el camino de Dios es el punto culminante, radiante y más bello de la lógica propia a la visión del ser humano.

En ese ámbito del martirio, treinta años después del final de la Sagrada Defensa, tenemos a un hombre ya curtido, de barba cana, como el mártir Hamadaní, y por otro a un joven recién llegado como el mártir Hoyayí. Todo esto tiene un sentido; son todo ello señales de la permanencia de aquella frescura y de aquella identidad fundamental. En los demás ámbitos en que ha entrado el Cuerpo de Guardianes es igual, como ahora expondré. Quiero que lleguemos todos a una conclusión, aunque quizá lo que voy a decir a ustedes les resulte repetitivo, pero es bueno que se diga. Todos deben saber y entender la situación de los Guardianes de la Revolución. A la hora de evaluar a cualquier organización o colectivo, un criterio es comparar sus éxitos a sus fracasos, a fin de ver cuántos éxitos ha tenido en las misiones que tenía a su cargo, y cuántos fracasos. Si nos servimos de este criterio, en mi humilde opinión la Guardia Revolucionaria es uno de los grupos con más méritos a sus espaldas. Aplicando el criterio de si son más los éxitos o los fracasos, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es muy loable. A este respecto, voy a repasar con ustedes varios epígrafes importantes que deben en todo caso entrar en consideración al hacer esa evaluación.

Aspectos valiosos del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica

1. Innovación y creatividad

Uno es la capacidad de innovación y la creatividad que hay en el Cuerpo, empezando por la innovación en el equipamiento bélico. Hubo un tiempo en que estos mismos Guardianes de la Revolución tenían que llamando ir de puerta en puerta para conseguir un par de obuses de 120 mm que necesitaban usar en algún lugar. Vean ustedes ahora de qué dispone y cuáles han sido incluso las herramientas en cuya producción y fabricación ha sido pionero el Cuerpo, siendo estas exitosas iniciativas suyas el motor de la introducción de esos medios en las Fuerzas Armadas del país. Y no ha tenido iniciativas exitosas sólo en materia de equipamiento militar, sino que también han sido notables las iniciativas de la Guardia Revolucionaria en lo relativo a los modos de acción militar, en los modos de intervención y en las tácticas de combate. Todo esto es un elemento a tener en cuenta, un epígrafe: la cuestión de la iniciativa, la innovación y el éxito.

2. Servicios sociales

Otro epígrafe es la entrada con fuerza en distintas esferas de los servicios sociales. Consideren ustedes todo el conjunto de servicios que han prestado y siguen prestando los Guardianes de la Revolución, que cada día son más. ¿Con qué otro organismo o institución puede compararse eso? ¿Con qué organización militar del mundo se puede comparar? Un simple ejemplo es el Centro de Desarrollo Jatam al-Anbia, que a lo largo de estos años ha servido de poderoso brazo ejecutivo a los distintos Gobiernos. Otro es la labor de eliminación de la pobreza que están realizando los Guardianes de la Revolución ―sus fuerzas de tierra y distintas secciones del Cuerpo―, y de la cual en la propaganda no se ve el noventa por ciento, es decir, que no se difunde y en general no se sabe, aunque nosotros por los informes sí estemos al corriente. Esa labor de eliminación de la pobreza es muy extensa y tiene lugar en las regiones desfavorecidas de todo el país.

Otro ejemplo más son los extraordinarios servicios de socorro ante emergencias, como en el caso del terremoto de Kermanshah o en las riadas que hubo a principios de año (persa) en varias provincias. En todo ello la presencia de los Guardianes de la Revolución fue muy destacada y determinante. Por no hablar de otros trabajos, grandes como pequeños, que constituyen un apartado más de numerosos servicios sociales de los que se beneficia toda la población, y que no tienen nada que ver con la labor militar y las cuestiones de reclutamiento. Se trata de servicios, puramente, y de ayudar al progreso del país, así como de ayudar en sectores importantes al desarrollo de la economía de resistencia.

3. La cultura, el pensamiento y el arte

Un epígrafe más es la entrada en el terreno de la cultura, el pensamiento y el arte, en el cual el conjunto formado por el Cuerpo de Guardianes y el Basich ha hecho cosas remarcables. La gente que se dedica al campo de la cultura, el arte, la literatura, la poesía y las demás ramas artísticas sienten que en el mundo del arte está naciendo o ha nacido algo nuevo. Es un acontecimiento ―un acontecimiento nuevo― y un trabajo prominente, que tampoco guarda relación con las cuestiones militares, castrenses, etc. Un ámbito más.

4. Perspectiva estratégica de la geografía de la Resistencia

Otro que es de suma importancia es la visión panorámica de la geografía de la resistencia en la región. El conjunto de la Resistencia de la región ha mostrado ya su capacidad de oponerse a la Arrogancia, a Estados Unidos y al frente unido del descreimiento y la injusticia. Observen ustedes cuál ha sido el papel de los Guardianes de la Revolución en ese inmenso conjunto, ya sea en las cuestiones de Palestina o en otras del oeste de Asia, así como en otros asuntos diversos que no son los que nos ocupan ni lo que corresponde a esta reunión. La perspectiva y la presencia de los Guardianes de la Revolución tienen tal importancia en ese ámbito geográfico de la Resistencia que les han granjeado enemistades: la enemistad de gente mala ―el frente del mal―, y ya es un gran motivo de orgullo que la peor gente del mundo esté enemistada con uno. Es en sí un gran motivo de orgullo.

5. Esfuerzo por preservar la espiritualidad

Otro epígrafe, que a mí me parece el más importante, es el esfuerzo por preservar la espiritualidad que se realiza en la Guardia Revolucionaria. Esta cuestión de la espiritualidad es de gran importancia y es posible que luego hable de ella. Es como una lluvia de gracia que cae sobre un jardín diverso: además de darle vida, lo refresca y embellece. Cuando llueve, la lluvia no sólo lleva vida a las distintas partes del jardín, sino que les da también belleza, delicadeza y frescura, y lo hace atractivo a la vista. La lluvia de gracia es igual.

Bien, pues esos son los epígrafes que tenía que tratar. Se pueden explicar, desarrollar y aclarar las distintas partes de esos epígrafes, que son muy importantes, y se les pueden añadir otros. En definitiva, la Guardia Revolucionaria ha conseguido un avance rotundo, ha pasado la prueba con éxito y ha ascendido a lo más alto en el campo de la elevación y el progreso, tanto en lo estructural como en los contenidos. Un servidor tiene la convicción de que ha ascendido a lo más alto y de que es esa la causa de que Estados Unidos y el sistema de la arrogancia, así como ―lo dije antes― la gente mala del mundo le sean hostiles.

Razones de que haya hostilidad a los Guardianes de la Revolución

Sin duda ven ustedes en las noticias, en lo que se dice y se escribe, en el ciberespacio y demás, a nivel mundial, cuánto se ataca a la Guardia Revolucionaria y se trabaja contra ella. Y sus agentes y seguidores dentro del país ―que, aunque no sean muy relevantes están ahí, existen― intentan igualmente por acá y por allá, cuando pueden, encontrar algún punto débil del Cuerpo y magnificarlo. En cuanto a Estados Unidos, se figura que está afectando mucho a los Guardianes de Revolución con los embargos. Lo que excita esa hostilidad son los éxitos, los progresos y la prominencia alcanzada. Esto es un honor, además de que incrementa la dignidad del Cuerpo a ojos de la gente, incluso de los enemigos. Son los mismos progresos de la Guardia Revolucionaria que hace que halle dignidad a ojos de los enemigos y, más aun, de los amigos, como de hecho ha ocurrido. Hoy en día, gracias a Dios, esa dignidad se ha alcanzado. Bien, hasta aquí algunas de las honrosas virtudes del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.

Evaluación y recomendaciones a la Guardia Revolucionaria

Ahora, si alguien me pregunta sobre ustedes, que son para mí como hijos queridos, si estoy satisfecho, diré que sí, que estoy satisfecho (Los asistentes lanzan saludos al Profeta), pero ¡que no me basta! (Los asistentes se ríen y lanzan saludos al Profeta). Satisfecho, lo estoy y mucho, pero colmado no. Tampoco es que mis expectativas sean excesivas, porque estoy convencido de que Dios el Altísimo les ha concedido unas capacidades con las que pueden alcanzar logros diez veces superiores a los que hemos dicho. Y soy cauto, porque cien veces (El público lanza saludos al Profeta) también pueden. Eso, ¿por qué? Porque ahora están ya en una posición cien veces superior a la que ocupaban el primer día. Los muchachos del Cuerpo estuvieron aquí sentados el primer día, ¿y qué tenían entonces? ¿De qué medios disponían? ¿Cómo de perceptible era su presencia? Ahora, sin embargo, observen ustedes dónde está la Guardia Revolucionaria y comparen. Ahí está la muestra de que Dios el Altísimo ha dado talento, capacidad y posibilidades, y cuando se da la posibilidad viene acompañada del deber. «Dios no responsabiliza a ninguna alma más allá de su capacidad» (Sagrado Corán, 2:286). Cuanto mayor sea la capacidad de ustedes, mayor es también su deber. Y esto que digo resume lo que quiero transmitir: como su capacidad es mucha, su deber lo es también.

1. No dejen que el Cuerpo envejezca o se haga conservador

En cuanto a mis recomendaciones, una vez hemos convenido en que el deber es arduo, son varias. La primera es que no dejen ustedes de ninguna manera que el Cuerpo envejezca o se haga conservador. La Guardia Revolucionaria no debe envejecer, y no lo digo en el sentido de que las personas no se hagan mayores ―lo que, por supuesto, no deja de tener sus efectos―, sino en el de la tendencia a la juventud, de la que ahora hablaré. Se trata del espíritu; el espíritu juvenil de los Guardianes de la Revolución debería mantenerse y se mantendrá. Puede concebirse una organización que, con la ayuda de Dios, con la guía divina y por distintos mecanismos, no envejezca nunca, permanezca siempre joven. Se puede concebir, pero ¿cómo? Lo primero es esa tendencia a la juventud, que gracias a Dios está ahí desde hace tiempo en el Cuerpo, donde se presta atención a la nueva generación.

Educación religiosa y revolucionaria de la segunda y tercera generaciones. No dejen que se produzca un corte intergeneracional. Debe fluir y contagiarse a las generaciones sucesivas que entran en la Guardia Revolucionaria el mismo espíritu que los grandes e ilustres mártires del Cuerpo mostraron en los campos de batalla durante la Sagrada Defensa, antes de ella y, en cierto número, también después de ese período. Dar una educación religiosa y revolucionaria, evitar un corte entre generaciones, que prosiga el método de la creatividad y la modernidad. En cuanto a lo dicho sobre la modernidad de los instrumentos y los métodos, no debe permitirse que eso cese. Debe persistir esa constante renovación de los métodos de trabajo, de los instrumentos, del equipamiento de guerra y de las herramientas de actuación del Cuerpo en los distintos ámbitos, algunos de los cuales ya he señalado.

Ahora mismo, ese espíritu existe en la Guardia Revolucionaria; yo lo veo. Uno lo ve en las distintas secciones del Cuerpo ―la fuerza aérea, la de tierra y sus demás diversos sectores― y en los distintos niveles. Esto debe continuar y reforzarse día a día. Eso es lo primero y esa es, por lo tanto, mi primera recomendación: no dejen que la Guardia Revolucionaria envejezca o se haga conservadora; que no se contente con lo que ya hay. Día tras día deben ustedes avanzar y mejorar en el sentido de hacerse revolucionarios, de hacerse religiosos y de hacerse eficaces.

2. Conserven su diligencia y su disposición para el trabajo

En segundo lugar, conserven ustedes su diligencia y su disposición para el trabajo ante los grandes acontecimientos. Esta ha sido una de las cualidades de los Guardianes de la Revolución desde su nacimiento: ante los grandes acontecimientos siempre ha estado en primera línea. En la época en que comenzó a operar, justo cuando acababa de nacer la Guardia Revolucionaria, empezaron alrededor del país diversos incidentes provocados en relación con distintos grupos étnicos del este, del oeste y del norte del país.

La Guardia dio un paso al frente y mostró su diligencia. Durante toda la vida llena de bendiciones del imam Jomeiní, tuvo lugar la Guerra Impuesta con Irak, y la Guardia Revolucionaria dio de nuevo un paso al frente y tomó cartas en el asunto. Desde el primer día, ya en las primeras horas del inicio de la guerra, tras atacar Saddam, el Cuerpo estaba presente. También lo estaba, por supuesto, antes de aquello, cuando se hacían bribonadas y se creaban molestias continuas a través de las fronteras. Ahí estaban los Guardianes de la Revolución.

En los sucesos acaecidos tras el fallecimiento del imam Jomeiní ―políticos, sociales, provocaciones variadas―, igualmente, allá donde ocurría algo el Cuerpo mostraba su disposición a actuar. No quiero decir que en todas partes se actuara de manera excelente, pero el nivel de su presencia sí lo fue. Esa diligencia debe preservarse en todos los sectores, no sólo el de la seguridad, las cuestiones militares, etc., sino en todos los campos. Varias personas ya lo han mencionado: puede tratarse, por ejemplo, del campo de la economía de resistencia, del estímulo de la producción o de la ayuda a los excluidos y los desfavorecidos. Todas ellas son cuestiones importantes para la vida cotidiana del país. Los Guardianes de la Revolución deben conservar su diligencia, tanto a la hora de prestar servicios y luchar contra la exclusión como a la de plantar cara a las hostilidades, así como en el del fortalecimiento de la organización, en la preparación científica y práctica y en la concienciación política. En todos esos campos deben ustedes poder conservar esa diligencia suya. Esa es mi segunda recomendación.

3. Mantengan una perspectiva que trascienda las fronteras

En tercer lugar, no pierdan ustedes esa amplia perspectiva de la geografía de la Resistencia. No pierdan esa perspectiva que trasciende las fronteras. No nos contentemos con que, en nuestra propia región, «el pueblo que se quede en casa hasta que venga el enemigo a buscarlo, acabará sin duda postrado» (La cumbre de la elocuencia o Nahy-ul balaga, sermón 27). Es un dicho de un Infalible (con él la paz). Quienes se quedan sentados en casa hasta que los ataquen acaban humillados. Las cosas no deben consistir en que nos designemos un recinto vallado y ya nos dé igual quién esté al otro lado de la cerca y qué amenazas existen. Esa perspectiva transfronteriza amplia y esa continuidad de la profundidad estratégica es a veces aún más perentoria que las más necesarias de las necesidades, aunque muchos no se den cuenta, por no prestar atención a esa cuestión. Luego hay otros que sí se la prestan, pero hablan a favor del enemigo: «Ni Gaza ni Líbano». Pero muchos no son conscientes, esa es la realidad. No hay que dejar que se debilite entre los Guardianes de la Revolución esa atención a la región geográfica en sentido amplio, que entra dentro de los deberes y las responsabilidades del Cuerpo.

4. Sean realistas al analizar al enemigo

La cuarta recomendación es que, frente al enemigo, observen con atención y hagan que sus evaluaciones del enemigo sean realistas. Esta conciencia, en todo caso, no debe confundirse con miedo. No teman en absoluto al enemigo; por más fuerte y grande que sea, no tengan miedo, porque lo que tienen ustedes ―esa fuerza de la fe― no lo tienen ellos, sea cual sea el tamaño. Pero sí deben conocer el tamaño del enemigo: «No subestimes al enemigo ni lo tengas en nada» (Verso de La Rosaleda, del poeta Saadí de Shiraz), a ningún enemigo. No subestimen ni consideren impotente, incapaz o insignificante ni al enemigo pequeño ni al grande. Aunque sea pequeño, el enemigo existe y debe ser tenido en consideración, haciéndose de él una evaluación correcta, manteniéndose despiertos frente a él; si bien, como he dicho, no debe confundirse estar despierto con tener miedo. No tengan miedo en absoluto, pero sepan a quién se enfrentan.

5. Colaboren con los distintos estamentos del país

La quinta recomendación es que colaboren y desarrollen una sinergia con todos los grandes elementos que conforman el Sistema islámico: el Gobierno, la Judicatura, la Asamblea de Consulta Islámica, el Poder Legislativo y todas las distintas partes. Esto es imprescindible; es un deber; y no es algo específico de ustedes, sino que lo recomendamos a todos, y a ustedes también. Claro está que sinergia y colaboración no quiere decir apartarse de los elementos definitorios del Cuerpo; ténganlo en cuenta. Los elementos que definen la identidad de los Guardianes de la Revolución deben preservarse por completo en todas las interacciones, en todos los tratos, cooperaciones y sinergias.

6. No pierdan su cercanía al pueblo

La sexta recomendación es que mantengan su carácter popular. Quieran al pueblo; acéptenlo; sean como el pueblo en su comportamiento. La Guardia Revolucionaria es popular, desde sus inicios. Los jóvenes que se incorporaron llegaron de la universidad, del bazar, de los talleres y de todas partes. Fueron y crecieron, se convirtieron en personalidades y llegaron a tal punto que a mí y a mis semejantes no nos queda más que mirar y envidiarlos. Popular. El Cuerpo nació popular desde el principio. Estén con el pueblo; sean del pueblo, compórtense como el pueblo. La ostentación es lo contrario de ese comportamiento, como lo son la ambición de las cosas mundanas y el aristocratismo. Esta recomendación la recalco. Sobre ella habría mucho que decir. Siempre la planteo y la recalco a todos los responsables, pero aquí no tenemos mucho tiempo para explayarnos, de manera que sigamos.

7. Mantengan un espíritu de esfuerzo máximo y no dejen las cosas para mañana

La séptima recomendación es fijarse como máxima trabajar con afán y con espíritu de máximo esfuerzo, de yihad, en todas las actividades y en todos los diversos ámbitos. Trabajar con espíritu de yihad es lo contrario de la haraganería, la indiferencia y la procrastinación. En distintos sectores nos encontramos con que se ha convenido en que se haga algo ―está ratificado, confirmado y hasta se ha acogido de buen grado―, pero si deben hacerlo hoy lo dejan para mañana, y cuando llega mañana de nuevo para el día siguiente. Yo a veces se lo digo y hago notar que tal cosa se dijo seis meses atrás y se dio a un encargado orden escrita de realizarla, ese encargado la encomendó a otro y ya han pasado seis meses, sin que se produzca actuación alguna. Esto es así porque no se despachan los asuntos con yihad. Gestionen los asuntos en todos los ámbitos con esfuerzo máximo, con yihad.

8. Sean piadosos y preserven su familiaridad con el Corán y la Familia del Profeta (PB)

Y la última recomendación es que no pierdan la fe (tawakkul), el recurso a lo divino, la espiritualidad y la oración; no pierdan la familiaridad con el Corán ni con la Ahl-ul Bait y la Familia del Profeta (PB); no olviden apartarse del pecado. Entre lo que más recomendaban ciertas personas a cuyas palabras ―todas y cada una de sus palabras― yo daba mucho crédito, estaba ―quizá pueda decirse que por encima de todas sus recomendaciones― apartarse del pecado. Eso es lo fundamental. Interiorícenlo ustedes y hagan que lo interioricen sus familias y sus hijos. Háganlo, tanto ustedes como sus hijos y todos sus allegados. Hasta aquí, lo que tenía que decir sobre las cuestiones de los Guardianes de la Revolución. Si lo permitieran la ocasión, el ánimo y mi vejez, habría mucho que decirles, pero ahora, sobre el Cuerpo, lo dicho ya basta dado el tiempo, el momento y el lugar, y hay otras cuestiones que quiero tratar.

Política internacional: EE. UU. creó a Daesh y los jóvenes del oeste de Asia lo destruyeron

En materia internacional, hay un punto importante que, si se presta atención, puede advertirse con claridad; y es que nuestros enemigos, cuanto más gastan, más salen perdiendo. Observen ustedes la región y cuánto han gastado, por ejemplo, aquí al lado, en Afganistán, y aún están atrapados y sufriendo daños. Cuánto han gastado en la propia región del oeste de Asia ―en Siria, en Irak y en otros lugares―, cuánto gastaron para hacer surgir a Daesh, y ahora dicen que a Daesh lo eliminaron ellos. ¡Y un cuerno! (Risas entre el público). ¿Qué van a eliminar esos? A Daesh lo eliminaron los jóvenes de Siria, los jóvenes de Irak y los jóvenes de Irán, no ellos (Exclamaciones de «¡Dios es más grande!» entre los asistentes). Ellos, primero, hicieron que surgiera Daesh; después, gastaron mucho para suministrarles armas, medios y dinero, y mucho para darles medios de propaganda.

La propaganda de Daesh contaba con medios televisivos y de difusión de los más avanzados; lo decía gente del sector. ¿De dónde los sacaron? Se los dio la Arrogancia. Esos mismos señores que ahora en apariencia se han hecho a un lado aún los están ayudando. En muchos lugares en los que habían quedado sitiados, llegaban en helicóptero y los salvaban llevándoselos para que no los masacraran en el asedio. Durante mucho tiempo estuvieron vendiendo petróleo de Irak, y un gobernante de un país me dijo aquí (en Irán) que ellos veían desde arriba, vía satélite, las filas de vehículos que transportaban el crudo para ellos a fin de venderlo, mientras circulaban ahí arriba aviones estadounidenses, protegiéndolos. De manera que no sólo no los atacan, sino que, en algunos casos, ¡hasta los protegen!

Si Daesh vuelve, lo volveremos a destruir

Pero, bueno, como ya he dicho, el denuedo de los jóvenes devotos de esos países ―de nuestro país― acabó con Daesh. Ahora dicen que no ha desaparecido del todo. Pues muy bien, que vengan de nuevo, que será lo mismo: «Si vuelve el alacrán, volvemos por él»[1]. Aplastó el alacrán con el zapato y dijo: «Como venga otra vez, otra vez tendré el zapato en la mano y le vuelvo a atizar» (Risas entre el público). De manera que, por más que han gastado… Este mismo presidente de ahora de EE. UU. dijo que habían gastado en esta región 7 billones de dólares, y ¿qué tienen ahora en la región? ¿Qué han obtenido? ¿Qué tienen? Cuanto más gasten, más pérdidas sufrirán. Y así seguirá siendo en el futuro, Dios mediante (Los asistentes responden: «¡Si Dios quiere!»).

El resultado de la «presión máxima» de EE. UU. contra Irán

En la estrategia de presión máxima, que formaba parte de la política de EE. UU., también fracasaron ―han fracasado ya―. Se imaginaban que si se concentraba una presión máxima sobre Irán ―fundamentalmente en la economía y también en algunas otras cuestiones marginales―, se pondría a Irán de rodillas y la República Islámica se vería obligada a mostrar algún tipo de flexibilidad. Con la ayuda de Dios, con el favor de Dios y gracias al poder divino, ya han entendido que no, que esa presión máxima les ha creado contratiempos, molestias y problemas a ellos mismos. Hace poco, para mantener las apariencias y crear un semblante simbólico de rendición de Irán, obligando al presidente de nuestro país a aceptar un encuentro, habían acabado suplicando y pusieron a sus amigos europeos de intermediarios. Estuvieron todos yendo y viniendo, pero finalmente no lo lograron. De manera que, en estos momentos, la presión máxima ha fracasado, y yo les digo a ustedes con rotundidad que esa presión máxima seguirá fracasando hasta el final. (Exclamaciones de «¡Dios es más grande!» entre los asistentes).

La República Islámica no aceptará el sistema mundial de dominación

Esta es nuestra situación respecto al conflicto internacional. Gracias a Dios, hemos seguido nuestro camino con brío y poderío. Ellos insisten en que la República Islámica abandone la actitud revolucionaria ―eso mismo que nosotros le aconsejamos que conserve―. Dicen que nos convirtamos en un país normal, queriendo decir con «país normal» un país adaptado al sistema mundial de dominación, sobre el cual un servidor ya ha dado explicaciones en repetidas ocasiones. El sistema de dominación consiste en que el mundo entero se divida entre dominadores y dominables, es decir, como es ahora: unos Estados son dominadores y otros dominables. Los dominables no son todos necesariamente serviles, pero han aceptado la dominación y, estando sometidos a ella, si en un momento dado les dicen que tienen que hacer tal cosa, la hacen. Ese es el actual sistema de dominación.

Quieren que la República Islámica entre en ese sistema, es decir, que acepte la dominación. Ahora bien, la República Islámica ha actuado desde la primera hora de su existencia, de su materialización, contra ese sistema de dominación. ¿Cómo podría perder eso? ¡No! Nosotros estamos en contra del sistema de dominación. Estamos en contra de dividir el mundo en dominadores y dominables. Nos enfrentamos a eso. En modo alguno nos someteremos a sus imposiciones. Hemos podido ya avanzar mucho en este terreno, hemos conseguido que se unan a nuestra vía muchas personas de todo el mundo ―de la opinión pública mundial, los intelectuales del mundo, colectivos populares del mundo―, y continuaremos de manera categórica ese camino (Los asistentes responden: «¡Si Dios quiere!»): el de la revolución y del enfrentamiento con el sistema de dominación (Exclaman «¡Humillación jamás!» entre el público).

Irán seguirá reduciendo sus compromisos en materia nuclear

Otro asunto sobre el que no está de más decir algunas palabras es el del programa nuclear. Vamos a seguir reduciendo los compromisos relativos al acuerdo nuclear. Hay que seguir haciéndolo, y debe hacerse con total seriedad. La responsabilidad corresponde a la Organización de la Energía Atómica (de Irán). Esa reducción de los compromisos declarada y anunciada por el Gobierno de la República Islámica debe realizarse con minuciosidad, de manera completa e integral, y debe proseguirse hasta alcanzar el resultado deseado. Sin duda, por la gracia de Dios, llegaremos al resultado deseado.

Solventar los problemas económicos aprovechando las capacidades propias

Sobre las hostilidades lanzadas contra el país en el terreno económico, el remedio se ha buscado y se ha encontrado en la atención a las capacidades internas. El remedio es ese. Nuestras capacidades internas son muy buenas. Fíjense ustedes en que antes algunos preveían que en el año 1398 (2019 d. C.) pasaría tal y cual cosa, pero ahora los propios responsables del país dicen del año 98, por ejemplo, que ha habido un cierto incremento relativo del crecimiento económico ―si bien la situación de la gente es difícil, ganarse el sustento es arduo, pero si se actúa con fuerza, con lógica, con constancia y con esfuerzo, sin duda eso tendrá efecto en la vida y la subsistencia de la gente, de manera paulatina y gradual―.

Los embargos llevarán a Irán a superar la dependencia del petróleo

Un punto importante es que el bloqueo ―que es en lo fundamental el embargo del petróleo, ya que la «presión máxima» está relacionada mayormente con el petróleo― es un problema, sin duda es problemático para el país, pero es un problema en el corto plazo, mientras que en el largo plazo este problema temporal tendrá un beneficio, que es zafarse del petróleo. Hace unos días, responsables del Gobierno anunciaron una muy buena noticia: dijeron que a partir de tal fecha ―al parecer fijaron incluso una fecha― el presupuesto se separará del petróleo. Este es un gran logro. Si nosotros seguimos vendiendo nuestro petróleo así, obtenemos a cambio más y más dólares y los traemos, nunca nos pondremos a pensar cómo separar el presupuesto del país ―el gasto corriente― del petróleo. Nunca nos pondremos a pensar sobre ello. Pero, cuando se impide la venta del petróleo y se le quita al Gobierno esa renta petrolera, sí nos ponemos a pensar en hacer un cambio fundamental.

Muchos países tienen ahora un crecimiento económico y una situación económica mejores que los nuestros, a pesar de no tener ni vender una sola gota de petróleo, en absoluto. De modo que se puede hacer. Las capacidades de nuestro país son mejores que las de esos países a los que me estoy refiriendo ―mejores en algunos casos y, en otros, mucho mejores―. Por lo tanto, podemos. Por lo tanto, esta «presión máxima» que se nos está aplicando por consideraciones tácticas, en el plano estratégico nos beneficia y nos va a ayudar.

Todos los indicios apuntan a un futuro victorioso para Irán

Para concluir estas declaraciones, diré que, lo mire como lo mire y haciendo las cuentas como las haga, lo que veo es que, en este enfrentamiento de la nación iraní ―bajo la protección de la República Islámica― con el mundo de la injusticia, la arrogancia y el descreimiento, el vencedor final será la nación iraní. (Exclamaciones de «¡Dios es más grande!» entre los asistentes). Si Dios quiere, la victoria estratégica será nuestra. Nos lo anuncian las aleyas del Corán y las promesas divinas, y nos lo muestra de manera objetiva la experiencia de estos cuarenta años. «Es para que mi corazón tenga certeza» (Sagrado Corán, 2:260). El Profeta Abraham le dijo al Creador que creía, pero quería que su corazón se sosegase respecto a la resurrección de los muertos. Ahora, cuando el pueblo iraní mira los logros de estos cuarenta años, cómo atacaban por todos los flancos a aquel delgado arbolillo para hacerlo desaparecer, sin conseguirlo, y cómo ahora se ha convertido en este alto edificio, en este frondoso árbol, lo ven y se produce ese «que mi corazón tenga certeza» del Corán.

¡Oh, Dios Creador! Por Muhammad y la familia de Muhammad, incrementa día a día tu gracia, tu clemencia y tu favor al Señor de los Mártires, a nuestros mártires amados y a los combatientes que abrieron este camino. Haz que el sagrado corazón del Protector de la Era esté satisfecho y contento de nosotros.

Con ustedes sean la paz, la misericordia de Dios y sus bendiciones.

 


[1] Colección de hadices Al-Kafi (Teherán, Ed. Dar al-Kutub Islamiyya), vol. 8, pág. 260.