Después de dicho coloquio ameno, los presentes procedieron a realizar las oraciones colectivas del ocaso (magrib) y de la noche (isha) que fueron dirigidas por el Líder Supremo de la Revolución, quien posteriormente les acompañó en la ruptura del ayuno (iftar).

A continuación, en dicha ceremonia, parte de los intérpretes y jóvenes poetas leyeron sus composiciones ante la presencia del Líder de la Revolución Islámica.