En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso.

Las bendiciones y la paz para nuestro maestro y profeta Abulqásim al-Mustafa Muhammad y su excelsa y pura familia de elegidos, en especial el Imam del Tiempo.

Felicito al querido pueblo de Irán, a todos los musulmanes y a los seguidores de las religiones abrahámicas la venturosa Fiesta del Sacrificio, que es uno de los grandes recuerdos históricos de todos los creyentes del mundo.

Los primeros diez días de dulhiya son días de instructivos recuerdos y de súplicas y arrepentimiento ante Dios

El recuerdo del día de la Fiesta del Sacrificio es un gran recuerdo. De manera general, los primeros días del mes de dulhiya son días de recuerdos. Cada tercio de dulhiya tiene ciertas características. Los primeros diez días son tanto días de importantes, instructivos y majestuosos recuerdos como de súplicas, atención y arrepentimiento ante Dios. Los recuerdos empiezan con el del profeta Moisés (con él la paz): «Nosotros tuvimos un encuentro con Moisés durante treinta noches, que completamos con otras diez; siendo, por tanto, de cuarenta noches la cita con su Señor» (Sagrado Corán, 7:142). Cuarenta noches duró el encuentro del profeta Moisés con el Creador del mundo en el monte Sinaí o en el lugar que fuera. En las exégesis encontramos que aquellas cuarenta noches transcurrieron entre el principio de la noche del primer día del mes de dulqada hasta la noche de la Fiesta del Sacrificio. En un principio, el encuentro fueron treinta noches, a las que luego se añaden diez más, que son esas diez noches de dulhiya, lo que muestra la importancia de estas noches.

En esos recuerdos, quedan claros los padecimientos del profeta Moisés (con él la paz). Este pasó muchísimas penalidades en Egipto, en el enfrentamiento con Faraón y con los problemas extraordinarios que ocurrieron a aquel gran hombre a su vuelta de Madián hasta la salida de Egipto ―en relación con Faraón, con los Hijos de Israel, con sus brujos y los demás― y, después, el grandioso milagro que tuvo lugar al abrirse el mar y ahogarse ante sus ojos el enemigo de los Hijos de Israel con todas sus tropas. Bien, con eso hubiera debido crearse en los Hijos de Israel una fe sólida y permanente. No fue así. Ya desde el principio dijeron: «¡Tráenos un dios semejante a los dioses que ellos tienen!» (Sagrado Corán, 7:138), en pos del shirk, la asociación, la idolatría y esas cosas, con el corazón aleteando por la idolatría. Eso fue apenas el principio, y luego fue la historia del becerro de oro, que parece que corresponde a esos mismos cuarenta días. Al volver del encuentro, aquel gran hombre vio que la situación ya no era la misma y que el pueblo había renegado. 

¡Qué gran dolor para un profeta, para alguien que llama a Dios! Poner a un grupo de gente en camino hacia Dios con tantos esfuerzos, insuflarles la fe ¡y que luego algo insustancial les haga renegar de esa fe! Tal como dice el Corán, «arrojó las Tablas y cogió a su hermano de la cabeza, atrayéndolo hacia sí» (7:150): al ver la situación, el profeta quedó extremadamente irritado, molesto y apesadumbrado; como se señala al menos dos veces en el Corán: «No seáis como quienes molestaron a Moisés» (33:69). Ahí se menciona la irritación causada por los Hijos de Israel al profeta Moisés. El otro sitio está en la sura de Al-Saf: «Dijo Moisés a su pueblo: “¡Oh, pueblo mío! ¿Por qué me molestáis cuando sabéis con certeza que yo soy el Mensajero de Dios enviado a vosotros?”» (61:5). Esto lo que muestra es lo grande que fue la molestia e irritación causada por los Hijos de Israel al profeta Moisés. Estas diez noches son un recuerdo de aquellos importantes acontecimientos históricos que nos muestra cuántos problemas se presentan en el avance por el camino de Dios, la verdad y la justicia, pese a milagros como los ocurridos con Moisés, y cómo debe plantarse cara a esos problemas y tener paciencia. Se trata de un recuerdo. Luego está el Día de Árafa, que es un día de plegarias, de súplica y de atención ―el culmen de la atención a Dios―, y que en una tradición referida al imam Al-Sadiq (con él la paz) se cuenta que dijo que su padre ―es decir, el imam Al-Baqir― estaba ayunando ―probablemente un ayuno votivo― en el Día de Árafa en el monte Arafat, con el tórrido calor de allá, rezando, implorando y llorando en aquel calor tórrido. En cuanto a la plegaria del imam Al-Husain (con él la paz), está claro, y la plegaria del Sahifa Sayadiya es igualmente una plegaria extraordinaria. Corresponden al Día de Árafa. Esperemos que nuestro querido pueblo experimentara ayer, que era Árafa, un gran goce, y quiera Dios que todas sus plegarias hallen respuesta.

Luego le llega el turno al día de Eid al-Adha, ese insólito y asombroso sacrificio histórico sin igual. El profeta Abraham recibe el encargo de matar por su propia mano a su propio hijo adolescente ―un mandato divino, una prueba divina―. A un hijo, además, de cuya presencia se había visto privado durante largos años y que, en la vejez, «alabado sea Dios, Quien me otorgó, a pesar de mi mucha edad, a Ismael e Isaac» (Sagrado Corán, 14:39). Dios el Altísimo había dado ese niño al profeta Abraham y, cómo no, está claro el gran apego que tiene uno al hijo de las postrimerías de la vida, de la vejez; a ese hijo al que ahora, «cuando tuvo edad para esforzarse» (Sagrado Corán, 37:102) ―siendo joven o adolescente―, le dijo que quería matarlo y que era orden de Dios. El joven le respondió: «¡Haz lo que se te ha ordenado! Encontrarás que soy, si Dios quiere, de los pacientes» (37:102). Fíjense ustedes, estos son sucesos asombrosos de la historia de la religión y la religiosidad ―la historia de la fe, la historia del Islam―. Estas son cosas que tenemos nosotros en nuestro propio pasado, en los antecedentes de nuestra propia religiosidad: que un padre anciano acepte sacrificar a su hijo joven con sus propias manos por orden de Dios, y el joven dice, totalmente dispuesto, obediente y deseoso: «¡Haz lo que se te ha ordenado! Encontrarás que soy, si Dios quiere, de los pacientes» «Yo lo soportaré». Ese es un recuerdo de la Fiesta del Sacrificio. Los primeros diez días son días para este tipo de recuerdos majestuosos y llenos de sentido y guía.

Segundo y tercer tercio de dulhiya: recuerdo de la importancia jerárquica de la tutela (wilaya)

El segundo tercio de dulhiya son diez días de la wilaya y del evento de Gadir. Conforme a una tradición, «en nada se incide tanto en el Islam como en la wilaya». De todas las disposiciones divinas, la posición más elevada la ocupa esta de la tutela, porque asegura y garantiza todos los preceptos divinos, como ponen de manifiesto los hechos de Gadir y su importantísimo relato.

Y el último tercio son otros diez días en los que hay acontecimientos importantes, de los que quizá el más importante sea la historia de la Mubáhala, en la que es cuestión también de la unicidad de Dios. La discusión del Profeta con los cristianos de entonces, los nazarenos de Nachrán, que acabó en mubáhala (1), giraba en torno al profeta Jesús. El Mensajero de Dios decía que Jesús era criatura y profeta de Dios. Ellos decían otra cosa. Se convino en hacer una mubáhala y después, en los acontecimientos que son conocidos y que ustedes han escuchado, ellos se vieron obligados a retroceder.

En fin, espero, si Dios quiere, que este día les sea venturoso, que hayan pasado estos diez días entre bendiciones y que, si Dios quiere, pasemos los dos siguientes tercios de dulhiya de manera que satisfaga a Dios y traiga felicidad a nuestro querido pueblo.

Motivo de que este servidor esté privado de encuentros populares

Una de las alegrías de este servidor han sido siempre, a lo largo de todos estos años, los encuentros con la gente. Una de mis aficiones y de los eventos de gran atractivo para mí han sido los encuentros con la gente: oír algo, decir algo y reunirme con gente de distintas clases sociales. Pero este miserable y peligroso enemigo que es el coronavirus ―y que es a la vez tanto miserable y diminuto como peligroso y amenazador― los impide, privándonos de esta como de otras muchas aficiones. Estaba previsto, a causa de esta privación de encuentros populares, que en lugar de este programa en el que estamos ahora mantuviéramos una videoconferencia con personas que prestan servicios en el ámbito de la salud, de la ayuda movida por la fe, etc., de los cuales se habría tenido que reunir cierto número en algún sitio. Luego dijeron que lo dispuesto por el Centro Nacional del Coronavirus es que no se reúnan más de diez personas. Por eso lo cancelamos y se ha convertido en este encuentro de hoy en el que hablamos a distancia con ustedes, nuestro querido pueblo.

La ejemplar generosidad del pueblo iraní ante las catástrofes naturales, en la Sagrada Defensa y en la pandemia de este año

Voy a abordar varios temas. El primero es la cuestión del servicio y de estas grandes tareas que los combatientes del campo de la salud y el servicio están realizando actualmente y que, si Dios quiere, debe continuar. Bien, el mundo entero se ve hoy frente a una pandemia. No es algo exclusivo de ningún sitio en particular. Hoy en día, el mundo entero ―prácticamente todo el planeta tierra― está sufriendo este fenómeno. Unos menos, otros con mayor intensidad, y quizá en muchos sitios haya también personas de entre la gente corriente que ayuden a quienes están en apuros, a los infectados, etc. En algunos lugares se ayuda en cierta medida, pero no creo que en ningún sitio sea como en nuestro país, en nuestro querido Irán, donde sea tan alto el número de personas que se prestan como voluntarias para ayudar así. Un servidor no tiene conocimiento. Ni he oído que lo haya ni tengo informes de que en algún lugar de alguno de los países del mundo haya tal movilización y apoyo popular. Se debe a que uno de los rasgos que caracterizan a nuestro pueblo es la generosidad, tanto ante catástrofes naturales como riadas, terremotos y demás como ante catástrofes artificiales, como la imposición de guerras. Durante los ocho años de la Sagrada Defensa, fue este mismo grandioso movimiento de generosidad popular el que operó aquella hazaña, conformando los frentes de aquella manera, que quedará como un período destacado de nuestra historia hasta el final. Y hoy en día es igual. Se ha visto en este asunto. Bien, los equipos médicos estaban en primera línea. Los médicos, los enfermeros y el resto de operadores sanitarios han hecho verdaderos sacrificios cuya importancia uno se ve, si lo intenta, incapaz de expresar. Detrás de ellos, ha habido voluntarios que entraron en acción, ayudaron en el terreno de la salud, aprendieron parte de las tareas que podían hacer los no especializados y las realizaron, llevando a cabo grandes labores en ese campo. Y ahora, dada la nueva ola de esta enfermedad, esos servicios y apoyos tienen que volver a producirse.

Necesidad de mantener la ayuda movida por la fe para paliar los graves problemas y perjuicios que sufre la gente

Otra cuestión es la de la ayuda movida por la fe. Una parte de la población ha sufrido graves daños con este asunto. Claro está que, si bien a la mayor parte de la gente le han surgido problemas en materia de negocios, trabajo, ingresos, sustento, etc., no todos han sufrido daños graves. Pero hay algunos que realmente sí los han sufrido y que se han visto frente a numerosos problemas. Eso hay que paliarlo. ¿Y quién debe hacerlo? La gente. No se puede cargar todo el peso sobre el Gobierno. Por supuesto, los responsables gubernamentales y paragubernamentales tienen ciertos deberes que tienen que cumplir ―y los cumplen―. Yo estoy informado de que están trabajando, pero no basta, y el común de la gente debe, igual que en aquella corriente inicial de ayuda movida por la fe en vísperas del mes de ramadán se pusieron en acción y ayudaron, en el verdadero sentido de la palabra, volver a hacerlo. Es eso «competir en beneficencia». En el Corán hay varios lugares en los que se dice «compiten con premura en [la realización de] buenas acciones» (3:114) o «compiten con premura en [la realización de] buenas acciones y son de los justos» (3:114). En cierto punto, se dice: «Esos son quienes se apresuran a realizar buenas obras y van en ello por delante» (23:61); y en varios lugares: «¡Id por delante, pues, en la realización de buenas obras!» (p. ej., 2:148). Es decir, que la competición de la que nos habla verdaderamente el Corán consiste en competir en buenas obras y ayuda movida por la fe. Intenten pues ir por delante de los demás, y avanzar, que a mi juicio es una acción importante. Se puede incluso organizar ayuda piadosa a las familias en la forma de esos repartos de comida de Moharram que organizan en esos días algunas congregaciones y gente que tiene la capacidad y prepara ofrendas, repartos de comida, etc., de manera totalmente pulcra, sin el problema del contagio y esas cosas. Ser revolucionario, en el verdadero sentido de la palabra, es eso. Son esos los aspectos determinantes de ser revolucionario, que es algo que no se dice: se hace. La acción debe llevar al ser humano más allá de las palabras y, realmente, aquellos que actúan en este campo realizan una labor revolucionaria. Ser revolucionario son esas cosas. Por supuesto, es posible que algunos no tengan la disposición. No todos pueden llevar a cabo labores sobresalientes en ese campo, pero cuando ven que algunos en primera fila, yendo por delante de los demás con entusiasmo, también ellos se entusiasman, terminan por encontrar un lugar para sí mismos en alguna fila y entran también ellos en acción.

El año pasado, a principios de 1398 (2), en las riadas de Juzestán, el mártir Soleimaní y el mártir Abu Mahdi al-Muhandis estuvieron ambos a pie de calle, uniendo ambos lados de la frontera. El mártir Abu Mahdi hizo que se trajeran del otro lado de la frontera, desde Irak ―de Basora y de otros sitios― medios y cosas que hacían falta en Juzestán. Fue una inmensa ayuda. La propia presencia de esas dos personas queridas, esas dos estrellas sobresalientes del campo del Yihad, hizo que muchos, tanto a este lado como al otro, los miraran y se implicaran. Y en ese asunto nuestra gente pasó bien el examen, tanto en Juzestán como en los demás sitios, acudiendo con presteza desde todas partes y trabajando.

Necesidad de cooperación, esfuerzo y concentración de fuerzas frente a las hostilidades

La enemistad que hay hoy contra la nación iraní es mucha. Cuando crece la enemistad, tiene que incrementarse por nuestra parte la cooperación. Debe incrementarse el esfuerzo. Cuando un enemigo ataca, uno debe concentrar sus fuerzas, reunirlas y trabajar. Hoy en día es así, como luego explicaré. Los enemigos tienen intención de causar disgustos al pueblo iraní. Al igual que los Hijos de Israel causaban disgustos al profeta Moisés, también estos enemigos nuestros ―algunos de los cuales forman parte de los Hijos de Israel― los quieren causar a nuestro pueblo, que sigue al Profeta Muhammad, a Moisés, a Jesús y a los demás profetas. Y, dado que quieren causar disgustos, nosotros debemos reunir todas nuestras fuerzas, concentrarlas, esforzarnos y trabajar, como durante la Sagrada Defensa.

Por otra parte, una de las labores que pueden realizarse en este periodo es la actividad científica, y ya estoy al corriente de que en distintos departamentos se está trabajando seriamente para conocer este virus, encontrar un modo de impedirle actuar y encontrarle una cura a la enfermedad. Se está haciendo mucha labor científica, y esa misma actividad científica que se lleva a cabo acarrea bendiciones. Es decir, que de modo natural nos proporciona grandes trabajos, de la misma manera que ocurrió durante la Sagrada Defensa. Por poner un ejemplo: cuando el mártir Hasán Baqerí, que era un joven que estaba trabajando y desarrollando una labor ordinaria en un periódico o algo así, llegó a la guerra, a la Sagrada Defensa, se transformó en un destacado comandante y planificador militar. Es decir, que ese talento que había en él salió a la luz. Aquí es igual. Es posible que las personas que están dedicadas a labores de investigación, al entrar en este campo, se conviertan en personas descollantes y grandes investigadores y realicen grandes tareas, si Dios quiere. Bien, esto era a propósito de la cuestión del servicio.

Objetivos de los embargos de EE. UU.

La siguiente cuestión que planteo es la de los embargos. Bien, el bloqueo que están ejerciendo los estadounidenses contra la nación iraní es categóricamente un crimen. De eso no cabe duda. Es un gran crimen el que están cometiendo contra una nación. En apariencia, se dirige contra el sistema de la República Islámica, pero en realidad ese crimen lo están cometiendo contra toda la nación iraní. A este respecto, quisiera señalar varios puntos. Uno es cuál es su objetivo al hacer eso. Tienen un objetivo de corto plazo, otro de medio, otro de largo plazo y un objetivo secundario.

1) Objetivo de EE. UU. en el corto plazo: extenuar al pueblo iraní

Su objetivo de corto plazo es dejar a la gente exhausta; cansar al pueblo iraní, agitarlo y que se alce frente al aparato de Estado. Ese es su primer objetivo. Quieren ejercer tal presión que agote a la gente y haga que esta se alce frente al sistema, frente al Gobierno y frente al Estado. Ese es su objetivo en el corto plazo. Ven ustedes como, tanto el año pasado como el anterior y este, dijeron: «verano caliente». Y «caliente» quiere decir que la gente salga a rebelarse frente al sistema político. Pues ahora son ellos los que se han encontrado con un verano caliente.

2) Objetivo de EE. UU. en el medio plazo: impedir el progreso del país

En el medio plazo, su objetivo es impedir con este bloqueo el progreso del país ―fundamentalmente, el progreso científico―. Eso lo han dicho; no son elucubraciones ni análisis míos. Son cosas que han salido a relucir en medio de sus propias declaraciones ―tanto de sus políticos como de aquellos que trabajan en gabinetes estratégicos, grupos de reflexión política, etc.―, las han dicho. El objetivo es hacer, con este bloqueo, que el país no progrese y que, en particular en los ámbitos científicos, no se produzcan avances. Incluso han dicho explícitamente que los martirios que han tenido lugar ―los mártires nucleares y demás― eran para retrasar el progreso científico del país. Así que ese es su objetivo en el medio plazo.

3) Objetivo de EE. UU. en el largo plazo: la quiebra del Estado y el desplome de la economía

En cuanto a su objetivo en el largo plazo, es llevar a la quiebra el país; llevar a la quiebra al Estado. Es decir, destrozar la economía nacional y que esta se desplome. Naturalmente, si la economía de un país se derrumba por completo y se desintegra, se le hace imposible seguir en vida. El objetivo de largo plazo es ese, y lo quieren hacer.

4) Objetivo secundario de EE. UU.: cortar el vínculo entre la República Islámica y los combatientes de la Resistencia

Tienen también un objetivo secundario, y es que pretenden, de esta manera, cortar la relación entre la República Islámica y los grupos y combatientes de la Resistencia en la región, porque saben que la República Islámica los ayuda y respalda todo lo que pueda. Quieren cortar ese vínculo. Esos son los objetivos del enemigo, y se ha activado para alcanzarlos. Claro que hay que decir que «solo en sueños ve el camello las semillas de algodón». Pretenden alcanzar esos objetivos conjuntamente ―en el corto, medio y largo plazo―, pero Dios mediante han fracasado.

Fracaso del enemigo en alcanzar los objetivos del bloqueo

Claro que el bloqueo ha creado ciertos problemas. De eso no cabe duda. Y todos los problemas no pueden achacarse al bloqueo. En parte se deben a nuestras carencias en la administración del país; en parte, últimamente, al coronavirus; y en parte al bloqueo. Problemas hay, como la situación de los medios de vida de la gente, tema al que luego volveré. Hay ciertos problemas, pero lo que ellos querían no se ha producido ni se producirá. Lo que ellos tenían en mente no ha tenido lugar. Ese sueño turbulento del enemigo vil no se ha materializado y, de hecho, ellos mismos reconocen que ese sueño no se ha materializado ni sus objetivos se han hecho realidad. Ahora, en las numerosas noticias que llegan de muchos sitios ―de Occidente, de Estados Unidos, de Europa―, individuos empleados en sus mismos grupos de reflexión están reconociendo y diciendo que la intensa presión de bloqueo y la virulencia que ha ejercido Estados Unidos no ha alcanzado su objetivo y que ellos no han podido hacer lo que querían hacer respecto a Irán. Ese es el primer punto. Por lo tanto, el bloqueo era un crimen con esos objetivos, y el enemigo, gracias a Dios, no ha llegado a sus objetivos ni llegará.

Corriente tergiversadora de la realidad en paralelo al bloqueo

En segundo lugar, en paralelo al bloqueo ―fíjense bien en esto― hay también una corriente de tergiversación. Junto al bloqueo, hay una corriente tergiversadora: tergiversan la realidad y muestran los hechos al revés, ya se trate de la realidad de nuestro país o de hechos relacionados con nuestro país. Esta es una de las cosas que ellos hacen. El objetivo de esa tergiversación es doble; son dos cosas las que quieren hacer: una, dañar la moral de la gente ―y ahora diré cómo quieren dañar la moral de la gente―; y otra, apuntar en una dirección equivocada respecto a la solución del problema del bloqueo. La tergiversación se lleva a cabo en ese terreno y con ese doble objetivo. Y es mucho el dinero que están gastando para tergiversar esas realidades. Ya ven ustedes ahora que sus presidentes, ministros, jefes y otros se están matando a viajes de un lado a otro para hablar en contra de Irán, dar entrevistas y sacar a colación a Irán a propósito de cualquier asunto. Realmente se están matando, y se trata de esa corriente tergiversadora, que es algo que existe.

Debilitamiento de la moral, el brío, el dinamismo y la esperanza de la gente por el enemigo desde el principio de la Revolución

Ahora bien, ese primer punto que es el debilitamiento de la moral de la gente, del brío, el dinamismo y la esperanza de la gente, es algo que ha existido desde el principio de la Revolución. Desde el comienzo de la Revolución, una línea de acción constante del enemigo ha sido dirigirse a la población de Irán mediante televisiones y emisoras de radio ―cierto es que entonces era más limitado y que ahora se ha ampliado, con todo tipo de medios de comunicación que existen―, para dar a entender a la población iraní que ha caído en la miseria, que están acabados, que nadie puede hacer nadie por ellos, que están mal y demás. Desde el principio de la Revolución ―o más bien desde los primeros tiempos, porque al principio habían quedado algo confusos, hasta que se ubicaron y lanzaron una corriente de propaganda contra el país―, uno de sus objetivos no ha sido sino decirle a la población iraní que, con la ruptura de relaciones con Estados Unidos, al deshacerse el vínculo que había entre el Irán colonizado de la época de los Pahlaví y Estados Unidos, el pueblo iraní va a sufrir muchísimo. Eso era así desde el principio, y así sigue siendo. Ahora es lo mismo que están haciendo, presentar la situación de manera negativa de mil maneras y a través de mil medios. Si el país tiene algún punto fuerte, lo niegan de raíz; o bien lo pasan por alto, o bien lo niegan. En definitiva, en el país se están haciendo cosas positivas. Pues en absoluto se refleja ninguna de ellas en la propaganda extranjera de nuestros enemigos. Y si existe algún punto débil, lo agrandan multiplicándolo por diez o, a veces, por cien. Y ¿para qué? Pues para debilitar la moral de la gente, la esperanza de la gente y, en especial, la de los jóvenes; porque, cuando tienen esperanza, el dinamismo de los jóvenes es extraordinario. Los jóvenes van por delante, son los que impulsan. Si se les quita la esperanza, se paran, como un coche al que se le acaba la gasolina. Igual.

Esas cosas existen y ese es su objetivo. Quieren desesperanzar a nuestros jóvenes, quitarles el brío, quitarles el dinamismo y hacer de manera que los jóvenes no tengan dinamismo, no vayan por delante y no innoven. Ese es su objetivo y, ciertamente, en algunos surte efecto. Dentro del país hay también quienes repiten lo que ellos dicen. Uno oye una noticia ―por ejemplo, en un escrito o en declaraciones de tal persona perteneciente a grupos políticos―, y dos días después ve que se refleja en nuestro país, ya sea en Internet o en tal periódico. Lamentablemente, esas cosas se hacen dentro del país.

Derrotar la corriente de la tergiversación en el campo de la guerra por las voluntades, condición necesaria para romper el bloqueo

En cuanto a la segunda parte, la de apuntar en dirección equivocada, lo hacen diciendo: «Si quieren que el bloqueo se elimine, cedan frente a Estados Unidos». De manera resumida, lo que dicen es que hay que ceder frente a Estados Unidos, no hay que mantenerse firme ―y esto es algo de lo que luego hablaré con más detalle―. También eso es parte de la corriente tergiversadora. Por otra parte, déjenme decirles que sí, que algunos se ven influidos y repiten lo mismo que dicen los otros, ya se trate de las carencias del país, haciéndolas ver diez veces mayores de lo que son, de mostrar poco y empequeñecer los puntos fuertes y los avances del país o de apuntar en direcciones equivocadas. Bueno, eso influye en algunos, pero en la mayoría de la gente lo que prima en el pueblo iraní es que no surte efecto. La mayoría de la gente conoce ya a Estados Unidos, conoce al enemigo, sabe que mienten, sabe que hablan de forma interesada. Por eso, la corriente tergiversadora tampoco ha obtenido los resultados esperados por ellos, y yo les digo a ustedes que, si la corriente tergiversadora es derrotada, la corriente bloqueadora será sin duda derrotada, porque el campo del que se trata es el campo de batalla de las voluntades. Una vez que sea vencida la corriente tergiversadora y la voluntad de la nación iraní permanezca fuerte y sólida, con toda seguridad se impondrá a la voluntad del enemigo y triunfará. Ese era el segundo punto.

Autosuficiencia y confianza en la propia nación como resultado del bloqueo

Tercer punto. Bien, hemos dicho que no hay duda de que el bloqueo es un crimen por parte de Estados Unidos; un golpe que Estados Unidos ha lanzado contra la nación iraní. Sin embargo, el iraní, sagaz, ha hecho buen uso de esa agresión y esa hostilidad, beneficiándose de ellas. Es decir, ha hecho cosas que han acabado en contra de lo que deseaba y tenía en mente el enemigo. Nuestra gente, nuestros jóvenes, nuestros responsables, nuestros científicos, nuestros activistas políticos y sociales han hecho de este bloqueo un medio para incrementar la autonomía nacional. Ustedes ya saben que «embargos secundarios» quiere decir que Estados Unidos dice a todas las empresas, todos los países y todos los individuos que no tienen derecho, por ejemplo, a facilitar a Irán tal género que necesita. Así, lógicamente, no nos llega lo que necesitamos traer del extranjero. Esto ha hecho que haya personas en el interior del país que, en muchos casos ―no son uno ni dos, sino cientos―, al ver que no tenían acceso al exterior, se pusieran a pensar a producir dentro.

Por poner un ejemplo, en las Fuerzas Armadas nos hacían falta reactores de instrucción y no nos los vendían. ¿Qué hicimos? Pues fuimos y fabricamos dentro del país el avanzado reactor de instrucción Kowsar. Si nos hubieran vendido reactores de instrucción, hoy en día no produciríamos el reactor de instrucción Kowsar dentro del país. Igualmente, muchos de nuestras máquinas y nuestras fábricas necesitaban piezas diversas sobre las que el enemigo había impuesto un embargo y no dejaba que las importáramos. Primero dijeron que embargaban las piezas de doble uso, es decir, que se emplean para tareas de dos tipos, militar y civil. Luego lo ampliaron y no dejaron, y eso hizo que dentro del país echara a andar un movimiento de fabricación de piezas. Ahora, afortunadamente, el movimiento de fabricación de piezas ha echado a andar en el país y aquí se fabrican piezas diversas, piezas muy delicadas y finas para distintos aparatos. Si nos hubieran dado aquellas piezas, nadie se habría puesto a pensar dentro del país. Cuando un fabricante las necesitara, hubiera ido a importarlas del extranjero y las habría traído. Cuando no es posible que las importe del extranjero, va a la universidad, va al centro de investigación y las pide, y ellos se esfuerzan y las fabrican para él. De manera que, con la ayuda de Dios, hemos podido aprovechar también este bloqueo para servir el florecimiento científico del país. Este era el tercer punto.

El motivo del fracaso del bloqueo del enemigo son los grandes logros económicos, militares y científicos del país

Punto cuarto. Bien, hemos dicho que el bloqueo no ha surtido efecto. Es decir, que no ha alcanzado los objetivos que tenía en mente el enemigo. ¿Cuál es el motivo? Pues el motivo son las grandes tareas que se han llevado a cabo en el país en el periodo del bloqueo. Por ejemplo, se han creado en el país varios miles de empresas basadas en el conocimiento. Es una tarea importante. Es obvio que el avance científico y el avance económico del país prosiguen con mayor fuerza. Antes de estos fuertes embargos, no teníamos esos miles de empresas basadas en el conocimiento. O bien, por poner otro caso, la refinería Estrella del Golfo Pérsico, construida por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Fue una tarea grandiosa, un gran trabajo. Eso se ha hecho en el periodo del bloqueo y a pesar del bloqueo, y es algo que asombra al mundo. También están las grandes tareas realizadas en ámbitos militares; o las grandes tareas realizadas en Pars del Sur, ese importante yacimiento gasístico nuestro, donde se han hecho grandes cosas durante el bloqueo; o los grandiosos planes de revitalización de tierras en las provincias de Juzestán e Ilam, que son obras importantes. Yo no sé cuánto se han dado a conocer esas cosas, cuánto se le ha dicho a la gente. Se han realizado grandes obras para revitalizar tierras que necesitaban drenaje en Ilam y en Juzestán ―principalmente en Juzestán y algo también en Ilam―. Se han revitalizado y puesto en uso muchas tierras. Todas esas labores se han llevado a cabo en el periodo del bloqueo.

El desacoplamiento de la economía nacional de la exportación de petróleo crudo, resultado del bloqueo

Están también los proyectos del Ministerio de Energía a los que he hecho alusión antes y que son proyectos importantes ―tanto en el ámbito del agua como en el de la electricidad―, así como los del Ministerio de Carreteras, algunos otros y, finalmente, nuestra asombrosa producción en materia de defensa, que es realmente prodigiosa. Ellos mismos han reconocido que Irán ha sido capaz de fabricar tales productos en periodo de bloqueo. Y a mi juicio una de las cosas que deben ponerse y se ponen en la lista en este campo es la práctica del desacoplamiento de la economía del país respecto al petróleo. Se trata de algo muy difícil de lo que un servidor ha estado advirtiendo constantemente a los distintos Gobiernos, sin grandes avances. Ahora, se ha producido de manera natural. En definitiva, compran menos nuestro petróleo o lo compran muy poco. Es decir, que todos nuestros clientes anteriores no se llevan el suficiente petróleo, y eso ha hecho que disminuya la relación de la economía nacional con el petróleo, que era una relación extremadamente dañina y perjudicial. Y si Dios quiere esta será una práctica que podremos continuar más adelante. Por supuesto, al hablar de petróleo me refiero a petróleo crudo, porque un servidor no tiene objeción alguna a un petróleo que gane valor añadido dentro del país y cuyos productos se exporten. En lo que insiste un servidor es en las exportaciones de petróleo crudo. Si Dios quiere, espero que con una mayor dedicación del Gobierno y la Asamblea, esto se lleve a cabo y que las abundantes capacidades que tiene el país con las que se puede sustituir el petróleo reduzcan, Dios mediante, el problema de nuestro presupuesto.

El remedio al bloqueo: firmeza frente a Estados Unidos

El quinto punto es una pregunta: ¿tiene remedio el bloqueo o no? La respuesta es categórica: tiene remedio. Y la segunda respuesta es, categóricamente, que el remedio no consiste en ceder frente a Estados Unidos. Algunos hablan difundiendo la idea de que, si queremos poner coto a las imposiciones y exigencias abusivas de Estados Unidos, tenemos que retroceder. No, señor. Lo natural, cuando uno retrocede ante alguien dado a abusar y a reclamar en exceso, es que él avance. Es algo obvio, por fuerza. Si ustedes retroceden y aceptan las reclamaciones de Estados Unidos, ellos plantearán nuevas reclamaciones. Actualmente, lo que nos dice Estados Unidos es que dejemos de lado completamente la industria nuclear; que reduzcamos a una décima parte nuestras capacidades defensivas ―es decir, que dejemos de lado esos mismos misiles y capacidades defensivas que tenemos y que disuaden al enemigo, dejándonos indefensos a nosotros mismos―; que abandonemos nuestro poder regional ―nosotros tenemos una profundidad estratégica en la región, donde muchos pueblos y Gobiernos son nuestros partidarios, tienen afecto por nosotros y están dispuestos a esforzarse por servir nuestros objetivos; pues dicen que dejemos eso de lado―. Eso es lo que quiere de nosotros Estados Unidos. Renunciar a esas cosas no hará que ellos retrocedan. Una vez que ustedes han aceptado reducir su capacidad defensiva, que han aceptado aniquilar su poder regional, han aceptado dejar de lado por completo la industria nuclear, que es vital para nuestro país, ¡ellos no se contentarán! Reclamarán algo más, presentarán una reclamación nueva, y ninguna inteligencia llamará, para obligar a detenerse a un invasor, a cumplir sus demandas.

La energía nuclear, necesidad imperiosa del país mañana

Miren ustedes; lamentablemente, hay algunos que, influidos por esas mismas palabras del enemigo, dicen: «Oiga, pero eso de lo nuclear, ¿para qué nos vale?». Esos mismos que a veces escriben algo en los periódicos y demás. Yo ya he dicho antes que la energía nuclear será una necesidad imperiosa de nuestro país en el día de mañana (3). En unos años, necesitaremos al menos veinte mil o treinta mil megavatios de electricidad de origen nuclear, que o bien no podemos obtener por otra vía, o bien no compensa. ¿Qué hacer entonces cuando llegue el día en que tengamos esa necesidad? ¿A qué puerta podemos ir a llamar? ¿Vamos a pedir y mendigar a Estados Unidos o a Europa, diciéndoles que tengan a bien darnos electricidad nuclear o que nos organicen el enriquecimiento? ¿Lo harían? En el mañana hay que pensar desde hoy. Esas necesidades no son necesidades que se puedan satisfacer en seis meses, un año o dos. Hay que prepararlo desde antes, y nosotros lo hemos preparado. Hemos dispuesto las condiciones. Y ahora, a pesar de que el PIAC (4) nos ha causado grandes perjuicios en ese campo, afortunadamente, lo principal de esa actividad se ha preservado y se están realizando grandes y positivas labores. El enemigo no quiere eso. Y en el terreno de la defensa y los misiles es igual.

Razón de la oposición de la República Islámica a negociar con Estados Unidos

Cuando los estadounidenses dicen que vayamos y negociemos, lo que se negocia son esas cosas. ¡Ruego que todos lo tengan presente! Claro que lo he dicho muchas veces, pero me veo obligado a decirlo de nuevo, porque algunos no se dan cuenta, o bien hacen como si no se dieran cuenta. Cuando el enemigo les dice a ustedes que vayan a negociar, lo que quiere decir es que vayan, se sienten en la mesa de diálogo, ellos les digan a ustedes que no fabriquen misiles, y ustedes tengan que aceptarlo. Si lo aceptan, pues nada, van a sufrir mucho. Lo que quiere decir es que se han dejado ustedes indefensos a sí mismos. Y, si no aceptan, todo sigue igual: más peleas, más embargos y más amenazas. Eso es lo que quiere decir «negociación». La razón de que un servidor diga que no negociemos con Estados Unidos es que esa negociación es así. Claro, a ellos la negociación los beneficia. Esa criatura, el viejo que está ahora al cargo de Estados Unidos, parece que hizo algo de uso propagandístico de la negociación con Corea del Norte. Quiere aprovecharse, ya sea ahora para las elecciones o para otra cosa distinta, lo que busca es su propio provecho personal. Pero, más allá de eso, el establishment político de Estados Unidos afirma que tiene asuntos vitales en relación con la República Islámica de Irán. Dice que dejemos de lado nuestras capacidades defensivas, que dejemos de lado nuestro poder regional, que dejemos de lado nuestra fuerza como nación. ¡Pero es que eso no puede ser! Una persona que tenga dignidad y apego a la salvaguarda de los intereses del país no se somete a tales proposiciones. Pues la negociación es eso. Cuando un servidor se opone a negociar, es eso lo que quiere decir, porque, por otra parte, nosotros dialogamos con el mundo entero, salvo Estados Unidos y el artificial régimen sionista. Tenemos relaciones con todos, dialogamos, nos reunimos, vamos y venimos sin ningún problema. Pero la cuestión de Estados Unidos es esa.

Necesidad de apoyarse en las capacidades nacionales y de desarrollar la economía de resistencia con una gestión propia del Yihad

Por lo tanto, la cuestión es que el bloqueo tiene sin duda remedio, pero ese remedio no es retroceder. ¿Y cuál es entonces? El remedio al bloqueo pasa única y exclusivamente por apoyarse en las capacidades nacionales. Hay que preservar todas esas capacidades que tenemos, tratar de descubrir capacidades nuevas ―que sin duda son muchas las que tenemos― y apoyarnos en ellas, revitalizarlas, implicar a nuestros jóvenes y desarrollar los pilares de la economía de resistencia, es decir, generación endógena y orientación hacia el exterior. Nosotros aptitudes tanto en el interior como internacionales. Podemos tanto producir dentro del país, y que bullan desde dentro las numerosas y diversas posibilidades científicas, económicas, etc., como operar en el ámbito mundial, en el ámbito internacional. Tenemos buenos amigos y podemos trabajar con ellos. Hace falta esfuerzo, hace falta ahínco. En la economía de resistencia, hay tanto generación endógena como orientación hacia el exterior, y nosotros tenemos muchísimas aptitudes en ambos aspectos que podemos desarrollar. Nuestras capacidades son realmente inagotables, y según avanzamos aparecen nuevas capacidades que, claro está, deben obtenerse con una gestión propia del Yihad. Se obtienen con un auténtico planeamiento y con una gestión propia del Yihad.

Tenemos amigos influyentes en el mundo. Claro está, no es que nos apoyemos en los Gobiernos amigos. No, en quien nos apoyamos es en Dios el Altísimo y en nosotros mismos. Incluso aunque no tengamos amigos poderosos en el mundo, haremos lo que tenemos que hacer y seguiremos adelante.

En el periodo de la Sagrada Defensa, se oponía a nosotros tanto el bloque oriental como el bloque occidental. Igual estaba contra nosotros y nos era hostil la Unión Soviética que estaban contra nosotros Estados Unidos y la Europa de entonces. Sin ellos, pudimos resistir ocho años y derrotar al enemigo. Pudimos poner a Saddam de rodillas y hundirlo en la miseria. Fuimos capaces de ello. Es decir, que en quien nos apoyamos es en Dios y en nosotros mismos, pero, al fin y al cabo, si Dios quiere, aprovechamos también al máximo las capacidades de nuestros amigos.

Hostilidades foráneas y traiciones internas en relación con la autosuficiencia

Sepan ustedes, además, que apoyarse en las capacidades internas tiene sus enemigos: una parte son enemigos exteriores, pero hay también malintencionados en el interior. Por poner un ejemplo, ese que está dispuesto, por su propio beneficio ―porque de las importaciones se lleva un beneficio, una ganancia ruin―, a traer del extranjero un género que se produce dentro del país y crear competencia, hundiendo en la miseria a las fábricas nacionales, está cometiendo una traición. Déjenme decírselo. Lamentablemente, a pesar de las insistencias y recomendaciones de un servidor, se sigue viendo como en algunos casos van e importan del extranjero una mercancía que se está produciendo dentro del país ―y con buena calidad―. El pobre fabricante que ha invertido, se ha esforzado y ha producido se queda con el género sin vender. Tenemos que tener presente que dentro del país existen esas oposiciones y hostilidades.

Y esa hostilidad a la independencia del país ha estado ahí desde antiguo. Fíjense en que, hace 150 o 160 años, estuvo Amir Kabir, que quería dar independencia a la economía del país y a sus capacidades vitales. La embajada de Inglaterra, con su ruindad, con su vileza y con las insinuaciones que organizó, llevó al rey Nasereddín Shah a destituirlo del cargo de gran visir, y luego lo mataron. Fue cosa de los ingleses. Igual pasó con los sucesos de la nacionalización de la industria petrolera: en cuanto el pueblo iraní quiso sostenerse por su propio pie, hicieron que ocurrieran aquellos sucesos del 28 de mordad (5) y aquellos hechos de Estados Unidos e Inglaterra. Y también después de la Revolución se están oponiendo a todo de manera flagrante. Hay que tener presente que eso tiene serios y fuertes enemigos.

Promesas vanas de los europeos tras abandonar EE. UU. el acuerdo nuclear

Tampoco hay que fiarse de las promesas de unos u otros. Es algo que ya he dicho y vuelvo a decirlo aquí. Miren; a principios del año 1397 (6), hace dos años, cuando Estados Unidos había salido ya del PIAC, nosotros dijimos una y otra vez que los europeos tenían que hacer tal o cual cosa. Ellos dijeron que sí, que esperáramos por ejemplo tres meses o cuatro. Cuando transcurrieron los cuatro meses, dijeron que esperásemos cinco o seis meses, y siguieron así, retrasándonos. Condicionaron la economía del país, la hicieron dependiente. Nuestros inversores, nuestros comerciantes, nuestros exportadores y nuestros empresarios quedaron a la espera dentro del país, para ver si al final Europa hacía algo o no. Eso es muy perjudicial para la economía del país. En las promesas de esos no hay que confiar. Las infringen. No hay que poner el país a la espera de lo que hagan unos u otros. Tenemos que hacer nosotros mismos lo que haya que hacer.

Los europeos, además, no han hecho nada. Su última iniciativa fue un juguete sin pies ni cabeza llamado Instex (7) que, por otra parte, tampoco se ha hecho realidad. Tampoco eso ha funcionado hasta ahora. En resumen, el Instex consiste en que Irán dé el dinero que se le adeuda en otros sitios a los señores europeos ―por ejemplo, Francia o Inglaterra―, para que ellos compren cualquier mercancía que estimen conveniente y la envíen a Irán. El Instex es eso y, en sí, es algo nocivo y erróneo. Por otra parte, ni eso han hecho realidad. El remedio al bloqueo está en activar las capacidades internas. Claro está que eso requiere esfuerzo y tesón. Requiere ahínco, Yihad, y hay que esforzarse. Ese era otro punto.

Varios puntos sobre la cuestión económica:
1) Necesidad de remediar la carestía y controlar los precios

Déjenme decirles alguna cosa sobre la cuestión de la economía nacional. Bien, el país tiene problemas en relación con los medios de subsistencia del común de la gente. Realmente, el sustento de las familias está en serios apuros, y la gente tiene problemas. Están las subidas de precios y cosas similares. Esas cosas tienen que remediarse. Por otra parte, las cosas que deben hacerse se las hemos dicho a los responsables en reuniones privadas o a través de mensajes. Un servidor ha hablado también con el Sr. presidente de la República; he hablado con algunos otros responsables de manera no presencial y hemos enviado mensajes para que hagan ciertas cosas. Ahora vuelvo a decirlo: insisto en que los organismos competentes presten atención a que, en el campo relacionado con el problema económico, una parte son nuestras cuestiones urgentes; y otra, nuestras cuestiones de largo o medio plazo.

Las cuestiones urgentes consisten fundamentalmente en el control de los precios. En eso hay que hacer ciertos esfuerzos. Los especialistas en las cuestiones económicos están convencidos de que se puede hacer. Es decir, que las personas que se dedican a labores administrativas en materia económica están convencidas de que se pueden controlar los precios. Claro que, a veces, los precios suben porque hay escasez de alguna mercancía, pero en otros casos no existe escasez alguna. El género está ahí, y en abundancia, pero lo guardan en los almacenes y no lo sacan a la venta, que es algo frente a lo que hay que actuar. Es verdaderamente algo en lo que deben intervenir los organismos competentes, que son fundamentalmente los organismos del Gobierno ―el Poder Ejecutivo y, también, el Poder Judicial si hace falta ayuda―. Se trata de que el mercado alcance cierta estabilidad. Esta situación, en la que las mercancías tienen un precio cada día, es perjudicial para el país.

2) Necesidad de salvaguardar el valor de la divisa nacional

Luego está la cuestión de la salvaguarda del valor de la divisa nacional. Que esa moneda quede fuera de control y suba de precio día tras día es algo muy malo. Esta es una de las tareas que tienen que llevarse a cabo en el corto plazo. Cierto es que tengo noticia de que el banco central está realizando grandes esfuerzos y, si Dios quiere, tendrá éxito. Se me ha informado de fuentes seguras de que los motivos, más que con la economía, tienen que ver con la seguridad y la política. No es que no haya motivos económicos, pero lo fundamental son motivos de seguridad y políticos. Y, si esto es así, hay que hacerle frente con determinación. Hay personas que están avivando ese fuego.

3) Necesidad de canalizar la liquidez hacia la producción

Otra cuestión que hay entre las cuestiones necesarias y de la que los técnicos y los expertos competentes también dicen que es factible es la cuestión de la canalización de la liquidez hacia la producción. Por otra parte, yo ya dije hace dos años, en el rezo del Eid al-Fitr, que la liquidez supone un gran peligro para la economía del país (8). Pero ese peligro puede convertirse en beneficio. Si, con la planificación correcta, logramos canalizar esa liquidez hacia la producción, ya no solo no resulta dañina, sino que será incluso beneficiosa. Los expertos nos dicen que eso es factible y se puede hacer. Requiere una planificación y una dedicación que, si Dios quiere, se llevarán a cabo.

4) Necesidad de identificar y eliminar los obstáculos al salto en la producción

Un asunto más es el de los obstáculos al salto en la producción. Este año lo designamos como Año del Salto en la Producción, pero hay obstáculos en medio del camino. A mí se me ha formulado una propuesta que ahora voy a plantear, y que los excelentísimos Sres. presidentes de los tres Poderes del Estado se ocupen de ella y la estudien. Se ha propuesto que se forme un grupo de trabajo especial por parte de las cúpulas de los tres Poderes, y que ese grupo de trabajo se dedique, en representación de la reunión económica de los dirigentes de los tres Poderes, a identificar y eliminar esos obstáculos. Que sus señorías planteen en su reunión cuáles son los obstáculos al salto en la producción, lleguen a una conclusión y se ocupen de ello con diligencia. Quizá uno de esos obstáculos no sea sino la cuestión de las importaciones descontroladas, que es importantísima.

5) Necesidad de reformar la estructura del presupuesto y el sistema bancario, incrementar la inversión y el empleo y mejorar el entorno empresarial

Esas son tareas que deben llevarse a cabo con urgencia y de manera prioritaria en el corto plazo, y todos los organismos ―gubernamentales, privados y semiprivados― deben colaborar para que se realicen. Sin embargo, las reformas fundamentales son lo que transmití hace dos años a esta misma reunión del Consejo Económico de los jefes de los tres Poderes. Una consiste en la reforma de la estructura del presupuesto, que es muy importante; otra es la reforma del sistema bancario; otra es el incremento de la inversión y el empleo. En realidad, hace años que, lamentablemente, se ha debilitado el aspecto de la inversión en el país, sin que se hagan tareas necesarias en ese campo. Ese problema existe desde hace diez o doce años en el país, y debe paliarse. Esa es una de las tareas de largo plazo. Otra es la mejora del entorno empresarial, que, por otra parte, es algo que yo he solicitado y sus señorías se están esforzando. No ha habido progresos significativos, pero, al fin y al cabo, sabemos lo que queremos. Eso es lo importante. Sabemos a qué aspiramos y ese es el plan. Estas tareas deben realizarse. Este era el puñado de cosas que quería decirles sobre la cuestión económica.

Necesidad de paciencia y paso firme

Déjenme también decirles algo respecto al futuro. A mi juicio, para asegurar el futuro, necesitamos paciencia y perseverancia. Debemos avanzar con paso firme: «¡Dios nuestro, perdónanos los pecados y los excesos cometidos y consolida nuestros pasos!» (Sagrado Corán, 3:147). Una de las cosas que se piden en la plegaria no es sino que haya firmeza en nuestros pasos. Hace falta paciencia y paso firme. Cierto es que la gente, afortunadamente, es paciente. Lo hemos experimentado y sabemos que, debido a su fe religiosa y a la confianza que tienen en el sistema político, en el país y en la República Islámica, la perseverancia de la gente es buena. Y los responsables deben, con un trabajo propio del Yihad, mostrar su propia paciencia y perseverancia. A mi juicio, el trabajo de Yihad es muy necesario. Las dudas, la preocupaciones, el si se puede o no se puede, si lo hacemos o no lo hacemos, etc., son muy nocivos. Los responsables deben prestar atención a eso.

Los graves y sorprendentes problemas de la sociedad de Estados Unidos

Tengamos presente que los graves problemas que acucian hoy día a nuestro principal enemigo ―que es el sistema político y el régimen de Estados Unidos― no tienen punto de comparación con nuestros problemas; son diez veces mayores que los nuestros. Los estadounidenses están ahora sitiados por problemas variopintos. Por un lado, el incremento de la desigualdad entre capas sociales hasta un extremo chocante; por otro, el problema de la discriminación racial, que se ha hecho patente, se está dejando ver y ha unido a todos frente a ese sistema de Estados Unidos; por otro, problemas económicos irresolubles. Cuando ahora se ha hablado de 45 millones de desempleados, es algo muy importante; es algo extraordinario en un país.

También están los problemas de gestión que se han hecho patentes con el coronavirus. Eso son problemas de Estados Unidos. Y la cruel conducta policial muestra también un problema de gestión. Es decir, que los modos de gestión social de ese país son de tal manera que no pueden impedir que un policía mate a una persona torturándola salvajemente en una calle, ante los ojos de la gente. No pueden impedir que eso ocurra. Esto revela graves problemas de gestión que han hecho que hoy en día Estados Unidos sea odiado por todo el mundo y esté aislado, y que un fuego que estaba oculto se haya desatado. Es posible que puedan reprimir esas movilizaciones que hay ahora en las calles de Estados Unidos, en distintos estados, y apagar por un tiempo ese fuego, pero el rescoldo quedará ahí, no desaparecerá, y volverá a inflamarse. Eso acabará con el actual sistema político de Estados Unidos, y la razón es que es un sistema erróneo. La filosofía económica y política del sistema estadounidense es una filosofía errónea, por más que una filosofía errónea no se vea en diez o veinte años. Se ve a lo largo del tiempo, ahora se está viendo y, en resumen, la Administración de Estados Unidos está ahora confusa. Como ya he dicho, hablan sin cesar contra nosotros aquí y allá, pero eso son meras apariencias. Eso es para no perder pie, porque están todos ellos pasando por apuros internos. Todos ellos están preocupados por los problemas de su futuro.

El pueblo estadounidense es el mayor enemigo del régimen de EE. UU.

A mi juicio, los estadounidenses andan buscando enemigos. A veces sacan a colación el nombre de Irán; otras, sacan el nombre de China; y a veces, el de Rusia. Quieren crearse un enemigo. Pero, a mi juicio, Estados Unidos no tiene mayor enemigo que su propio pueblo. Ahora, el mayor enemigo del régimen de Estados Unidos es el pueblo de Estados Unidos. Que no busque otros enemigos. Es ese mismo enemigo el que pondrá de rodillas a ese régimen. El problema de Estados Unidos con nosotros es que no puede ni eliminarnos ni obligarnos a rendirnos. Busca hacer que nos sometamos a sus deseos, o bien eliminarnos y hacernos desaparecer, pero no puede hacer ni una cosa ni la otra, y por eso está enojado. Por lo tanto, en mi opinión, nuestro deber es tener paciencia, perseverancia y firmeza y, si Dios quiere, trabajo de Yihad.

Bien, en cuanto al actual Gobierno de nuestro país, está en la etapa final de su mandato. En estos siete años, han hecho algunas cosas y se han esforzado todo lo que han podido. Luego, si Dios quiere, vendrá otro Gobierno con fuerzas renovadas y esperemos, Dios mediante, que se ocupe de las tareas con más diligencia. En este periodo, algunos sectores del Gobierno han trabajado realmente bien. Cierto es que no se puede decir lo mismo de todos los sectores, pero en algunos de ellos realmente se han llevado a cabo labores positivas. Por lo tanto, por el poder de Dios, si Dios quiere, seguiremos trabajando, seguiremos el camino y la nación iraní triunfará.

Necesidad de atenerse a los criterios y normas del Centro Nacional del Coronavirus en las ceremonias de duelo del mes de moharram

Les digo también unas palabas sobre Moharram. Hay muchas cosas que decir sobre Moharram y hace tiempo que todo el mundo dice algo al respecto sin parar. Al fin y al cabo, el duelo se hará de alguna manera. Lo que un servidor quiere es insistir en que, en el duelo, el criterio a seguir es lo que nos digan los expertos sanitarios, es decir, el Centro Nacional del Coronavirus. Un servidor, personalmente, se atendrá a todo lo que ellos consideren necesario. Mi recomendación, en la que insisto para todos aquellos que quieren hacer duelo ―las congregaciones, los señores que suben al estrado, quienes dirigen ceremonias, los recitadores de alabanzas y lamentos y los demás―, es la siguiente: hagan ustedes lo que hagan, primero vean qué dicen ellos. Si el Centro Nacional del Coronavirus estipula una norma para los duelos, todos nosotros tenemos el deber de cumplirla. La cuestión no es baladí. Es una cuestión importantísima. Ahora se está poniendo algo de cuidado y se están haciendo controles. No quiera Dios que este nivel actual se afloje y se abandone, porque entonces se producirá un desastre del que no sabemos cómo acabará.

Esperemos que Dios el Altísimo ayude, que el Imam del Tiempo (por él sean sacrificadas nuestras almas) nos guíe de la mano y venga en nuestra ayuda ―como ha sido siempre―, y que, si Dios quiere, las excelsas almas de los mártires y el alma purificada del difunto imam Jomeiní (que Dios esté satisfecho de él) rueguen por nosotros y pidan a Dios por el éxito de la nación iraní.

Con ustedes la paz, la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

 

NOTAS

(1) Tipo de ordalía, habitualmente en torno a una diferencia religiosa importante, en que los participantes se maldicen mutuamente, pidiendo a Dios que determine quién lleva razón y quién miente, y que castigue al mentiroso.

(2) 1398 del calendario hegiriano solar persa, iniciado el 21 de marzo de 2019 d. J. C.

(3) Véanse las declaraciones en la ceremonia del trigésimo noveno aniversario del fallecimiento del imam Jomeiní (q. e. p. d.), el 4 de junio de 2018.

(4) Plan Integral de Acción Conjunta (en inglés, JCPOA: Joint Comprehensive Plan of Action), el acuerdo nuclear firmado en 2015.

(5) El 28 de mordad de 1332 ―19 de agosto de 1953 d. J. C., en la Hégira solar persa―, un golpe de Estado derrocó al primer ministro Mohammad Mosaddeq.

(6) Marzo-abril de 2018.

(7) Instex: acrónimo inglés de «Instrumento en Apoyo a los Intercambios Comerciales».

(8) Jutbas del rezo del Eid al-Fitr (15/06/2018).