En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso.

Alabado sea Dios, Señor de los mundos; vayan las bendiciones para Muhammad y su familia pura, y la maldición de Dios para todos sus enemigos.

La paz contigo, Husain, padre de Abdulá, y con las almas que descendieron a tu exaltada presencia; de mi parte, la paz de Dios sea con todos vosotros por siempre mientras yo exista y persistan la noche y el día; no haga Dios de la peregrinación ante vosotros mi última peregrinación; la paz con Husain, con Alí hijo de Husain, con los descendientes y con los hijos de Husain.

El suceso de Ashura marca la cumbre del Yihad, la abnegación y el martirio por Dios

Estoy muy agradecido por las palabras del excelentísimo Sr. presidente de la República y de los honorables ministros. Este año, la Semana del Gobierno coincide con el mes de muharram con y los diez días de Ashura, que marcan la cumbre del Yihad y el martirio. En verdad, el suceso de Ashura marca la cumbre del Yihad, la abnegación y el martirio por Dios. Precisamente, el motivo al que está dedicada esta semana ―la Semana del Gobierno― es también una ocasión de Yihad y martirio. Dos grandes mártires nuestros, el mártir Bahonar y el mártir Rayaí, fueron personas que practicaron el Yihad, y a quienes por ese Yihad Dios el Altísimo les otorgó el martirio. Como yo mismo presencié de cerca ―tanto antes como después de la Revolución―, aquellas dos personas actuaban por Dios, trabajando con afán denuedo por el Altísimo, y haciéndolo pese a estar cercados por los problemas, sin pensar en ningún momento en su propio beneficio ni buscar en absoluto construirse un prestigio ni atraer adeptos. Son esas cualidades de gran valor e importancia, y trabajar y esforzarse de esa manera es sin duda cosa aprobada por Dios el Altísimo. Merecían el martirio, que fue su digna retribución, y si Dios quiere ocupan hoy una elevada posición ante Él.

La Semana del Gobierno, una oportunidad para hacer balance de lo realizado, evaluar los puntos débiles y fuertes, explicar e informar

Bien, la Semana del Gobierno es una semana remarcable y de importancia. Esta semana es una ocasión para recordar y repasar los servicios prestados por los miembros del gabinete durante el año transcurrido; hacer balance de lo realizado; evaluar los puntos débiles y los fuertes ―todo Gobierno tiene puntos fuertes y débiles― haciendo una valoración interna, antes y por encima de la valoración de los demás; y aprovechar la oportunidad para explicar e informar. Esto último es importantísimo.

Hoy, el excelentísimo Sr. presidente y los Sres. ministros han comunicado grandes e importantes noticias, muchas de las cuales eran nuevas para mí mismo. Es importante que esas noticias se publiquen y se evalúen. Digan tanto los logros como los escollos; digan tanto lo que han podido llevar a cabo como lo que debían hacer y no se ha hecho. A la gente le gustará. Que uno pueda comunicar así todos los aspectos de la cuestión es algo que a la gente le resulta agradable, en especial cuando se hace en contacto directo con ella. Hasta donde sea posible, hablen ustedes a la gente directamente. Cierto es que estos días hay limitaciones, pero den explicaciones a la gente a través de la televisión y en contactos cara a cara. Por otra parte, eso es algo que debe hacerse siempre. Esas explicaciones y aclaraciones no son exclusivas de la Semana del Gobierno; hay que ofrecerlas siempre. A la gente le satisfacen los informes sinceros. Le dan esperanza y alegría.

Importancia del último año del Gobierno:
1) Última oportunidad para servir

El siguiente punto importante y digno de atención es que ahora comienza el último año del Gobierno. Este último año es muy importante, y lo es en distintos sentidos. El primero es que ustedes, que tienen la suerte hoy de trabajar para su pueblo, para su país, para Dios y para el Islam, han de ser conscientes de que es la última oportunidad. Este año es la última oportunidad que tienen. Por supuesto, es posible que en el futuro tengan ustedes otras responsabilidades, pero en esta en particular, que es muy importante ―la administración del país en su nivel superior, y además en diversos sectores―, es su última oportunidad. Aprovechen esta última oportunidad todo lo que puedan. Un año no es además poco tiempo. No debe creerse que un año no es nada. No; un año es mucho tiempo. Fíjense ustedes en que en algunos países es corriente ―y en el nuestro se ha hecho habitual últimamente― que, en el primer año de mandato, los presidentes determinen un plazo de cien días y digan que en esos cien días van a hacer tales cosas o cuales cosas, y, al término de ese plazo, la gente juzgue. La prensa y los demás dicen que en esos cien días se ha trabajado de tal manera. Ahí se ve que en cien días se pueden realizar tareas importantes. Un año es tres veces cien días, más otros sesenta y cinco días más. De manera que no es poco tiempo para trabajar.

2) Dejar un buen recuerdo para el siguiente Gobierno

Por otra parte, dejen ustedes hechas algunas labores fundamentales, aunque quizá no den fruto durante su mandato, como recuerdo para el Gobierno que los suceda. Dejen que se hable bien de ustedes y se los recuerde con gratitud en los Gobiernos posteriores; por ejemplo, reformando la estructura del presupuesto. Es una tarea de largo plazo, una tarea importante. O bien, con la reforma del sistema bancario, la del sistema tributario o la de la ley de implementación de las directrices del Artículo 44. Esas son obras perdurables, tareas fundamentales que perdurarán en el tiempo.

3) Diligencia en ocuparse de las promesas realizadas

Una de las cosas que merecen atención respecto al último año es que se trate de completar los trabajos que se han comenzado o que se han prometido. El honorable ministro de Vivienda (2) ha prometido cuatrocientas mil viviendas ―aunque ahora el Sr. presidente de la República ha dicho seiscientas mil… ¡mejor!― de aquí al final del mandato. ¡Excelente! No son pocas. Ese total dará pie a una transformación en el ámbito de la vivienda. Ya ven ustedes que la de la vivienda es una de las cuestiones totalmente problemáticas del país. Pues con esa labor se resolverá una dificultad y se llevará a cabo una gran obra. Están también los planes pendientes de inauguración del Ministerio de Energía, que, afortunadamente, se están poniendo en marcha semana tras semana. Ocúpense ustedes minuciosamente y con diligencia de todos esos planes de aquí hasta el final del año, tal como han programado, para que el trabajo se lleve a cabo. Se trata de labores fundamentales. Igualmente, está la construcción de refinerías, de la que he oído que se está aplicando ahora, si bien es una directriz que hubiera debido llevarse a la práctica mucho antes. Desde hace años, un servidor ha venido instando repetidamente durante los mandatos anteriores a construir refinerías, lo que, en fin, ha tardado un poco. Ahora existe esa directriz. ¡Muy bien! Ocúpense de ello, que es una labor importantísima, y acaso podamos, Dios mediante, hacer que el beneficio fundamental que obtengamos del valioso petróleo sean exportaciones petroleras cuyo valor añadido sea nuestro. Es decir, que seamos nosotros quienes lo hayamos refinado, hayamos producido gasóleo o gasolina, por ejemplo, y sea eso lo que exportemos. Además de ser más fácil de exportar, el precio es también más elevado y el ingreso que genera para el país es muchísimo mayor. Por otra parte, están las medidas que han empezado a adoptarse en relación con las empresas basadas en el conocimiento, a las que se debe dar diligente seguimiento hasta el final del mandato. Para el país, esas empresas basadas en el conocimiento son un movimiento lleno de bendiciones. Igualmente, están las medidas relativas al sistema de salud, en especial frente al coronavirus. Gracias a Dios, hay tareas importantísimas que se han realizado con una buena dirección. Sigan todo esto, y háganlo con diligencia. Como se ha dicho, algunas de estas labores son obras que perdurarán, como puede ser el descubrimiento de medicinas u otras tareas similares. Estas cosas son importantes. También es importantísimo el incremento de la producción agrícola que se ha prometido, del que se ha hablado. Las labores realizadas hasta ahora en este terreno se cuentan entre los éxitos del Gobierno. Sigan ocupándose de ello en este último año todo lo que puedan. De manera especial, las labores científicas intensivas que se están realizando en relación con el coronavirus deben proseguir con esmero en el último año. En definitiva, el último año es un año importante que no debe de ninguna manera considerarse tiempo de descuento.

Varias consideraciones sobre los asuntos económicos del país

Varias consideraciones sobre los asuntos económicos del país: los informes que han presentado el Sr. presidente de la República y los demás caballeros están dedicados fundamentalmente a cuestiones económicas. Yo voy a hacerles unas consideraciones en ese ámbito para que las tengan en cuenta.

1) La producción, clave fundamental del empleo, la reducción de la inflación y la creación de valor para la divisa nacional

En primer lugar, la cuestión de la producción. Bien. La producción, como ya hemos señalado y han señalado los caballeros, es la clave fundamental del empleo, del sustento de la población, de la reducción de la inflación y de la creación de valor para la divisa nacional. La producción es verdaderamente la madre de todo eso. Debemos trabajar sobre la producción todo lo que podamos. En estos años, he hecho repetidas referencias a ello, y está la divisa anual, que este año es «Salto de la producción». Lo que quiero recalcarles es que la producción se topa con ciertos obstáculos. Uno no puede ir fácilmente hacia el incremento o el salto en la producción. Hay ciertos obstáculos. Ocúpense de ellos y apártenlos. Es posible que los Sres. del Gobierno piensen que, al fin y al cabo, los obstáculos no están en su mano, como pasa con el bloqueo extranjero. Y sí, algunos de esos obstáculos son así y no dependen de nosotros. La cuestión de la retención del dinero de nuestro petróleo, la retención de nuestros recursos, que se nos impida en gran parte vender petróleo o que se nos impida importar cosas ―nos hacen falta máquinas, nos hacen falta piezas de recambio― no depende de nosotros, pero muchos de esos obstáculos sí son obstáculos que se hallan dentro del país y crean un serio impedimento a la producción, impidiendo el salto en la producción. Esos se pueden solventar. Voy a mencionar algunos de ellos.

Obstáculos al salto en la producción:
1.1. Las importaciones absurdas

Uno es la cuestión de las importaciones absurdas, en la que tantas veces hemos insistido. Los productores nos escriben en repetidas ocasiones y recurren a nosotros para quejarse; se les hacen entrevistas a algunos de ellos en la televisión y lo mencionan, etc. Por ejemplo, hay una fábrica que produce cierta mercancía que el país además necesita, y tiene la vista puesta en el cliente nacional ―en muchas ocasiones, ese cliente es el propio Estado―, y en ese momento ven que esa misma mercancía ¡se está importando de alguna manera del extranjero! Y es posible que sea en mejores circunstancias ―por ejemplo, a precio más bajo―, pero el resultado es la quiebra de esa producción. Esas importaciones descontroladas son algo muy importante y peligroso. En ocasiones, se trata de importaciones de lujo; es decir, que no hay necesidad alguna de ellas.

He oído que, para la importación de un tipo de teléfono celular de lujo estadounidense, en el año 98 (3) ¡se gastaron unos 500 millones de dólares! O así se nos ha informado. Claro que es el sector privado el que hace eso, pero el Gobierno debe impedirlo. Ese es uno de los obstáculos.

1.2. La cuestión del contrabando

Otro de esos obstáculos es la cuestión del contrabando, e impedir el contrabando nos corresponde a nosotros mismos. Eso no puede uno esperar que lo hagan otros. Todos los organismos del país ―los relativos al Poder Ejecutivo, fundamentalmente, y los relativos al Poder Judicial y a las Fuerzas Armadas― deben, en colaboración unos con otros, impedir con diligencia el contrabando, que alcanza cifras realmente sobrecogedoras. El informe de esa investigación que se presentó en mayo en sesión pública en la Asamblea de Consulta Islámica dice que el volumen del contrabando ¡es de 5250 millones de dólares! Es una cifra muy alta. Y estamos hablando del informe de la investigación de la Asamblea.

1.3. Los problemas de la fabricación de piezas

Otro obstáculo es el de esos problemas con las piezas, del que constantemente se nos dice que, por ejemplo, a tal máquina le falta tal pieza y no la suministran. En fin, en el país tenemos un movimiento de fabricación de piezas que afortunadamente ha echado ya a andar. Ahora hace unos años que entró en funcionamiento ese movimiento de fabricación de piezas a cargo de sectores de las Fuerzas Armadas, del Ministerio de Defensa y algunos otros. Muy bien A las plantas dedicadas a fabricar piezas y a las que investigan en ese campo, ustedes les hacen saber qué piezas necesitan, a fin de que ellos se las fabriquen. Pueden hacerlo. Déjenme decirles que, afortunadamente, hemos sido capaces de fabricar piezas extremadamente delicadas y complejas. En las Fuerzas Armadas, afortunadamente, se han fabricado piezas que ni se imaginaban que pudieran fabricar. Aprovéchese ese movimiento de fabricación de piezas.

1.4. Descoordinación en sectores derivados

Otro obstáculo es cierta descoordinación en algunos lugares en sectores derivados. De momento, en el nivel superior, los Sres. ministros tienen cierta coordinación y están realizando juntos y de manera coordinada ciertas tareas, de algunas de las cuales se ha informado hoy. Sin embargo, en sectores derivados a veces hay descoordinaciones pasmosas. Piensen, por ejemplo, en un reportaje televisivo en el que un consumidor de acero se quejaba de que no le suministraban láminas de ese metal. Tenía esa necesidad y dentro del país se producen láminas de acero ―de las buenas, además―. El productor del sector derivado del acero que produce, por ejemplo, electrodomésticos, necesita acero. Lo mismo, con el consumidor de sustancias petroquímicas. Hay muchísimas fábricas de productos derivados que requieren sustancias petroquímicas. Esa gente acude diciendo que, por distintos motivos, no les venden, les ofrecen precios altos o les plantean problemas. Cuando se emiten tales noticias por televisión en la noche, al fin y al cabo, nosotros lo oímos. Normalmente, los programas noticieros los oímos. Me parece a mí que el ministro que oye esa noticia debería tomar contacto esa misma noche con el sector que se está quejando de eso, llamar por teléfono, concertar una cita para el día siguiente, ir y solucionar el problema antes de que acabe la tarde siguiente. Realmente, los obstáculos a la producción pueden solventarse así. Por supuesto, hay problemas que son complejos y no se pueden resolver de la mañana a la tarde ―un servidor tiene cierto conocimiento de los problemas de gestión―. Pero muchos de ellos realmente son así y, con una reunión de una hora o dos, etc., el problema se resuelve. De manera que los obstáculos a la producción deben solventarse. Esta era una de las cuestiones. 

1.5. Complicaciones de burocracia en la concesión de permisos

Otro tema que hay entre los obstáculos a la producción y al que afortunadamente se ha aludido ahora en los informes presentados por los caballeros es la cuestión de los permisos, del que ahora dicen que se han reducido los plazos. Eso es muy importante. Los permisos tienen realmente complicaciones asombrosas. Ahora han dicho setenta y dos días, pero en algunos casos los permisos tardaban mucho más de setenta y dos días. Bien, pues hay que trabajar en ese terreno. También, en la cuestión de los servicios bancarios y otras similares, a las que en mi opinión hay que prestar atención: eliminar obstáculos.

1.6. Exportación de materias primas o exportaciones a granel

Al margen de la cuestión de la producción, déjenme decirles otra cosa que tampoco está desprovista de relación con la producción, como es la cuestión de la exportación de materias primas o exportaciones a granel. Un ejemplo lo pusimos antes con el petróleo. Uno de nuestros problemas no es sino este: que enviamos al extranjero materias primas sin procesar y sin procurarles su valor añadido para nuestro propio país, para nuestro capitalista, para nuestro trabajador. Las piedras preciosas de nuestras minas salen al extranjero y allí son procesadas y salen a la venta. En ocasiones, esa misma piedra de la que nos hemos desprendido en estado bruto se vuelve a traer de nuevo al país con un precio varias veces superior. Yo he insistido repetidamente en la cuestión de las minas, en esas piedras preciosas que hay en nuestro país y de las cuales algunas, según he oído, son únicas o excepcionales. O bien, por ejemplo, la tierra de la isla de Ormuz ―esa preciada tierra que tiene la isla de Ormuz―, el azafrán del sur de Jorasán o los dátiles de las zonas cálidas. En fin, el dátil iraní es realmente único. Una vez, hace años, nos enviaron de un país árabe una caja de dátiles de regalo, de esos regalos que envían. Yo los llevé, los enseñé al gabinete presidencial de entonces y dije que aquello era un ejemplo perfecto de la expresión «llevar comino a Kermán», la tierra del comino. El centro mundial del dátil y los mejores dátiles del mundo están aquí. Pues resulta que nos envían dátiles de regalo. Es un ejemplo. Eso sí, los suyos van en un bellísimo y elegante empaquetado, y los nuestros a veces en unos mimbres o en paquetes que… En fin, últimamente el empaquetado ha mejorado algo, pero se tiene que seguir trabajando. Esto también es muy importante. Hace varias noches, la televisión hablaba del cilantro, y decía que se saca al extranjero a granel y luego se vende a precios altísimos por el mundo, una vez procesado. De manera que un punto del que queríamos hablar en relación con las cuestiones de la producción es la cuestión de la remoción de obstáculos a la producción, que son los apuntados.

Necesidad de formar un grupo de trabajo para obstáculos a la producción

Por cierto, que yo ya propuse anteriormente, para identificar y eliminar los obstáculos a la producción, que se formara un grupo de trabajo con los presidentes de los tres Poderes del Estado ―dado que es algo que concierne a los tres Poderes―. Los excelentísimos Sres. presidentes anunciaron su conformidad y dijeron que sí, que era una buena idea. No sé si se ha formado ya o no. Si no se ha hecho, estaría muy bien que se forme ese grupo, que trabaje día y noche y que, si Dios quiere, pueda eliminar los obstáculos a la producción, porque en economía la producción es lo más importante de todo.

2) Dedicación a la inversión

El segundo asunto que quiero plantear en el campo de las cuestiones económicas ―y que nuevamente remite en cierto modo a la producción― es la cuestión de la inversión. La inversión es muy importante para crear actividad económica, para el incremento de la producción y para el salto en la producción. La base de la actividad es la inversión, y en nuestro país hace años que la inversión sufre deficiencias, es decir, que realmente no se produce la inversión necesaria. Lo que hace falta en este terreno es poner empeño al ocuparse de la inversión. Por lo que tengo yo entendido ―está en los informes y se me ha informado a mí también―, me parece que hará unos diez años que tenemos un retraso, una debilidad desde el punto de vista de la inversión. Hay varias cosas importantes que se necesita hacer.

2.1. Completar inversiones hechas a medias

Primero, algo previo e inicial de gran importancia por hacer es que en ciertos lugares hemos hecho grandes inversiones que no se han completado, se han dejado a medias o avanzan con lentitud. Lo primero que hay que hacer es dar vida a esos capitales, revitalizarlos y completar esa inversión, porque cuando una inversión se deja a medias lo que eso quiere decir es que se ha gastado en algún lugar un dinero del bolsillo del país, de la nación y del Estado que, sin embargo, no da rendimiento. Hay que hacer que rinda y que la gente se beneficie de esa inversión. Ningún gran plan de inversión debe quedar suspendido, lo que es tarea en primer lugar del Instituto de Planificación y Presupuestos y, luego, de los distintos organismos.

2.2. Alentar la inversión

El segundo tema es que alienten ustedes la inversión, porque esta debe ser realizada fundamentalmente por el sector privado. El Estado solo ha de invertir en los lugares donde el sector privado no puede, no tiene inclinación o la inversión carece de rendimiento para él. La inversión debe realizarla el sector privado. Y este, hoy en día, tiene medios. Hoy por hoy, en el país no escasea el dinero. Ya ven ustedes que se habla de liquidez y de que la liquidez se ha multiplicado. Por lo tanto, dinero hay. Hay que estimular al inversor para que invierta, y ese estímulo puede adoptar diversas formas. Algunas, cualquiera las puede ver: eliminar los problemas tributarios, eliminar los problemas de permisos, eliminar los problemas de servicios bancarios, etc. Eso son cosas que todo el mundo sabe, pero tienen ustedes que ponerse y dedicarle empeño. Dios mediante, ese estímulo se dará. Esta es una cuestión.

2.3. Orientar la liquidez hacia la producción

De esta cuestión de la orientación de la liquidez ya hablé otra vez en el Centro General (4). En privado, se ha dicho repetidamente a los responsables que tenemos que orientar esa liquidez existente hacia la producción. Por cierto, hace dos años, en esta misma reunión con el gabinete de la Semana del Gobierno dije que designaran una comisión especializada que se sentara las veinticuatro horas a estudiar los modos de dirigir la liquidez (5). Esa liquidez que hay debe ser dirigida y orientada hacia la producción, lo que no es tarea fácil. Es difícil y requiere métodos especiales. Dije que se reuniera una comisión e hicieran esa labor. No sé si esa comisión se ha formado o no. En todo caso, si no se ha formado, aún queda tiempo y, si Dios quiere, que se haga eso para que la liquidez existente fluya hacia la parte real de la economía y llegue a la producción. Ese era otro asunto.

3) Necesidad de reforzar el valor de la divisa nacional

El tercer asunto del que quiero hablarles a propósito de la economía es la cuestión del valor de la divisa nacional, que, al fin y al cabo, tampoco carece de relación con lo discutido hasta ahora. Claro está que, por principio, el valor de la divisa nacional es algo que guarda relación con el crecimiento de la producción y el desarrollo nacionales, el crecimiento de la economía y el fortalecimiento de las bases económicas del país. Fundamentalmente es eso, aunque hay algunas otras cosas que operan de manera marginal. Por supuesto, si logramos reforzar la producción, la divisa nacional se reforzará de manera natural. Si logramos fortalecer las bases económicas, la divisa nacional se fortalecerá naturalmente, y el fortalecimiento de la divisa nacional no deja de influir de manera extraordinaria en el nivel de vida de la gente. Tiene una influencia directa en el sustento de la gente. Sin embargo, junto a esas tareas de largo plazo ―porque fortalecer las bases económicas no es tarea de corto plazo―, hay también algunas tareas en el corto plazo.

Una tiene que ver con que han quedado claras ciertas injerencias malintencionadas en el funcionamiento de la divisa que influyen en la reducción del precio y el valor de la divisa nacional. Algunas intervenciones son malintencionadas. Otras no lo son, sino que se mueven por interés. Se ha sabido que veintisiete mil millones de dólares de exportaciones no han regresado al país. Se trata de una cuestión importante. Ciertamente, en algunas ocasiones, que no regresen se debe a factores comprensibles, pero hay otras veces en que se debe, por poner un ejemplo, a que la persona en cuestión se ha llevado ese dinero, esa divisa, a tal o cual país, ha comprado tierra, fincas, ha ido allí y ha hecho cosas de ese tipo. Eso no es aceptable. Hay informes al respecto según los cuales, en un país vecino nuestro, el mayor número de terrenos que se han comprado corresponde a iraníes que han comprado tierras allá. En fin, eso no es aceptable en absoluto. También está el que quieran gastar en importaciones de mercancías innecesarias, de lujo o carentes por completo de beneficio, de las que ya he puesto el ejemplo: se ha traído un celular de lujo de Estados Unidos, gastando en ello quinientos millones de euros. A mí lo que me sorprende es cómo es que, con tantos embargos que nos imponen, no bloquean esas cosas y otras similares. Se trata de cosas inaceptables. Por un lado están esas cosas, y por otro las decisiones irreflexivas de algunos organismos. Cierto es que, afortunadamente, el Banco Central ha llevado a cabo actividades positivas en este campo. Han comenzado y están haciendo un seguimiento al que todos tienen que ayudar. En mi opinión, todos los organismos estatales deben ayudar al Banco Central, porque en conjunto la cuestión de la divisa y si se reduce o se incrementa su valor guarda relación con sus líneas políticas. Por eso, todos deben ayudar para que el Banco Central pueda hacer su trabajo. Afortunadamente, se están realizando labores positivas.

Necesidad imperiosa de poner en marcha sistemas de información

Una de las cuestiones que se nos han dicho aquí y que un servidor ya había indicado varias veces a algunas autoridades competentes es la del lanzamiento de las bases de datos que existen en esos campos y cuya puesta en marcha se aprobó hace tiempo, varios años atrás. Algunas se han puesto en marcha, pero otras no. El lanzamiento de bases de datos y su interconexión ayudará al Gobierno a obtener la información necesaria en esos campos. Al igual que la base de datos para la emisión de permisos de inversión, son muy importantes la red tributaria, la base de datos de la lucha contra el contrabando de mercancías y divisas y la base de datos dedicada al lavado de dinero. Para cualquier estructura que quieran ustedes reformar, esas redes son indispensables, además de resultarles de ayuda para los asuntos corrientes.

4) No hacer depender las cuestiones económicas de acontecimientos exteriores

Otro asunto relativo a las cuestiones económicas que en mi opinión es importante y que es el último que menciono en este terreno es que de ninguna manera debe vincularse la economía del país a acontecimientos del extranjero. Es decir, que no hagan ustedes que la programación económica dependa en modo alguno de si se eliminan o se reducen los embargos. No. Cuenten con que los embargos van a perdurar diez años. La planificación económica debe realizarse basándose en medios internos y ―como he dicho muchas veces― creados internamente y en las capacidades internas. No es bueno, pongamos por caso, que digamos que, si en las elecciones de tal país pasa tal cosa, se hará tal otra. ¡No, señor! Que en las elecciones de allá pase lo que quieran que pase. Nosotros debemos hacer la planificación económica del país atendiendo a las cuestiones internas del país y a nuestros propios medios. Es verdaderamente un error estratégico hacer depender las cuestiones económicas de circunstancias exteriores. No hay que basarse en asuntos extranjeros. Que ellos decidan de la manera que quieran. Es posible que un día tomen una decisión positiva, como es posible que la tomen negativa. Si se da una decisión positiva, nos beneficiaremos de ella, pero no se trata de condicionar nuestro programa económico a lo que ellos decidan. Esta es otra cuestión importante.

Importancia del ciberespacio y necesidad de poner en marcha la Red Nacional de Datos

Por supuesto, en el país hay más cuestiones. Una que yo insisto en recalcar es la del ciberespacio. Bien, el ciberespacio es muy importante. Algunos caballeros tienen ciertas opiniones al respecto y las expresan, diciendo a veces que es una parte primordial de la vida de la gente. Yo comparto eso. Actualmente, el «espacio virtual» se ha convertido verdaderamente en parte real de la vida de la gente, aun dejando a un lado el gobierno electrónico y esas cosas. No cabe duda. Lo que yo digo y recalco es que el ciberespacio está siendo dirigido fuera de nuestro control, sin que nosotros lo controlemos. Es eso de lo que se trata. El ciberespacio no es algo que uno pueda aprovechar como quiera, como el agua corriente. Hay otros que están guiando esa agua en la dirección que ellos quieren. Son ellos quienes dirigen ese espacio. Y, en definitiva, cuando nosotros sabemos que ciertas personas están orientando y dirigiendo desde el exterior el ciberespacio del que nosotros estamos a cargo y que nos afecta, no podemos quedarnos sin hacer nada frente a ello. No podemos dejar a nuestra gente, que está en relación con el ciberespacio, desamparada y en manos de ese director que administra el ciberespacio entre bastidores. Los actores dominantes en el plano internacional son extremadamente activos en estos campos de la difusión de noticias, el análisis de datos y distintos campos similares. Se están haciendo miles de cosas con el ciberespacio. Es por eso que un servidor insiste tanto en la cuestión de la Red Nacional de Datos. Cuando creamos el Consejo Superior del Ciberespacio y el Centro Nacional del Ciberespacio, en cuya creación insistía un servidor, y cuando sigo insistiendo en que los excelentísimos presidentes de los tres Poderes participen en sus reuniones, tomen decisiones y apliquen lo decidido, se debe a la importancia de esta cuestión. Esto no se puede dejar abandonado, y lo que yo veo es que no se le dedica el empeño necesario. Bien, pues la Red Nacional de Datos tiene ciertos componentes que deben llevarse a la práctica en plazos concretos, y uno ve que eso no se cumple; que llevan retraso respecto a los plazos. De la misma manera, las directrices de principio que existen en el ámbito del ancho de banda y que se han notificado repetidamente se tienen que respetar, y esto se lo pide un servidor insistiendo en ello enfáticamente.

Reconocer el valor de prestar servicio en la República Islámica

Hay otro punto que no tiene nada que ver con las cuestiones económicas y similares, pero que en mi opinión es muy importante y es el último que quiero exponer a sus señorías. No me dirijo además solamente al Poder Ejecutivo, sino a todos los encargados y responsables del país, ya estén en el Ejecutivo, en el Poder Judicial, en el Legislativo o en los diversos sectores que hay al margen de esos tres. Se trata de que sean ustedes conscientes del valor de servir en este sistema político. Servir en este sistema es algo muy valioso. Por supuesto, lo es servir en cualquier sitio. Cualquier musulmán que preste un servicio a las personas, a los seres humanos y a la humanidad, en cualquier punto del mundo en que se halle y cualquiera que sea el nivel, con toda seguridad es algo digno de retribución, es valioso y, si Dios quiere, Él lo retribuirá. Sin embargo, en la República Islámica no es solo eso. Servir en la República Islámica, además de eso, implica otro aspecto importantísimo, y es que el servicio de ustedes, su acción y su labor ayuda a exhibir el modelo que expone el Islam para la edificación y administración de la sociedad. Y eso es muy importante.

Fracaso del modelo capitalista y de los productos de la civilización occidental

Bien, la civilización occidental puso en circulación ciertos modelos de dirección, de construcción de la sociedad, de ordenamiento y de gobierno. Tanto el comunismo, de una manera ―el socialismo, el comunismo y los socialismos de todo tipo que dieron forma a distintos Estados―, como el capitalismo y el llamado liberalismo, etc., de otra, son productos de Occidente, y son productos que han fracasado. Hoy día, esos productos de la civilización occidental han fracasado en la gestión de la sociedad y la humanidad. El primero desapareció, y el segundo tiene en su terreno los tumultos y desórdenes que están ustedes viendo. La majestuosa cumbre de ese modelo occidental capitalista es Estados Unidos, y por cómo está ya ven ustedes que se trata de un modelo verdaderamente fracasado. En Estados Unidos se pisotean los valores humanos más que en ningún lugar. Con esos sistemas de gobierno deberían dar vida a los valores. Aun dejando a un lado los valores religiosos y espirituales, a los que ni prestan atención ni los perciben, en ese modelo dominante occidental se están pisoteando más que en ningún otro lugar los valores humanos ―valores que entiende el intelecto del ser humano: la cuestión de la seguridad, la cuestión de la salud, la cuestión de la justicia―. En Estados Unidos hay más delincuencia que en ningún otro lugar del mundo. Eso es algo que dicen ellos mismos; son datos que ellos mismos proporcionan. En Estados Unidos la desigualdad social es terrorífica. Es un país rico, pero la mayor parte de esa riqueza está en manos de un número de personas que se puede contar con los dedos de la mano. Realmente se puede contar con los dedos de la mano. La mayor parte de esa riqueza está en esas pocas manos. El número de hambrientos, menesterosos y vagabundos de Estados Unidos es mayor en proporción que el de todos los países del mundo. Claro está que no tengo en cuenta algunos países paupérrimos que hay, por ejemplo, en África, sino los países del mundo que están en una situación normal, tanto aquellos que se consideran desarrollados como los que están en vías de desarrollo. En Estados Unidos, el número de menesterosos, vagabundos, pobres, etc., es mayor que en todas partes. Tal como se ha hecho saber al competir en campañas electorales estadounidenses ―es algo que se ha dicho recientemente y que ya se había dicho antes―, de cada cinco niños estadounidenses, uno pasa hambre, lo que verdaderamente tiene pocos equivalentes en el mundo.

El alto grado de decadencia intelectual en la utopía de los occidentalizados

Tiene pocos equivalentes también la inseguridad que reina en las ciudades estadounidenses. Realmente, cuando un joven sale a la calle no está seguro de que alguien ―un loco, un borracho, un frustrado― no vaya a sacarle una pistola y matarlo, sin más, ya estén a solas o en medio de una multitud. Ustedes ya ven lo insólitas que son las estadísticas de crímenes estadounidenses. Le da a uno vértigo por la intensidad y por cómo crecen. Y esos datos corresponden solo al interior de Estados Unidos. Claro está que los problemas de ese país, sus conflictos internos y los problemas de gestión del sistema capitalista norteamericano van más allá, y se podría decir mucho de ellos. Pero es que, además de eso, está lo que Estados Unidos está haciendo por el mundo: matar, saquear, crear guerra e inseguridad son cosas que Estados Unidos hace de manera habitual. Fíjense ustedes como se pueden observar hoy en día claramente las huellas de Estados Unidos en Siria, en Palestina y en Yemen. Hoy ahí, y ayer en Irak y Afganistán, donde aún siguen en parte; y antes aún, en Vietnam, y antes en Hiroshima. Uno ve las huellas de la criminalidad de Estados Unidos y Occidente ―fundamentalmente, Estados Unidos― en todas partes, por todo el mundo. Además, su alto grado de decadencia intelectual puede advertirse también en sus elecciones. Miren ustedes a qué individuos, a qué personalidades han puesto en el poder, en el primer puesto de Estados Unidos, mostrándolas al mundo, ¡que las rechaza y las desprecia! Esa es la utopía de los individuos afectados por el occidentalismo. Es esa la utopía que los afectados por el occidentalismo ―algunos en nuestro propio país y otros en otros países― contemplan como un lugar superior e ideal. Lo que caracteriza a Estados Unidos es eso. Los modelos meramente humanos son así.

La fe, la ciencia y la justicia, tres elementos principales del modelo islámico de ordenamiento

El Islam tiene su propio modelo independiente. De manera resumida, el modelo islámico de ordenamiento y construcción de la sociedad es un modelo compuesto de fe, ciencia y justicia. Esos son los tres elementos principales. Por fe se entiende fe pura en la unicidad de Dios; fe que influye tanto en la construcción de la personalidad de los individuos como en la construcción y la configuración general de la sociedad; se prolonga tanto en la práctica personal como en la forma social. En cuanto a la ciencia, con su extensión infinita ―tanto la ciencia divina como la ciencia natural en la que han mostrado su arte los occidentales, con la conquista de la naturaleza, la dominación de la naturaleza, etc.―, es una de las cosas el Islam elogia. Más adelante, el ser humano se eleva de esa etapa a otra superior: la ciencia y conocimiento de la identidad del ser humano, del mundo angelical y las ciencias divinas que están por encima de estas cosas. La ciencia comprende todas las cosas. Y la justicia ha de entenderse en su sentido amplio: justicia económica, justicia judicial y justicia social; justicia, en el verdadero sentido de la palabra. Eso es lo que nos enseñó el imam.

Cierto es que nosotros estamos atrasados en los tres aspectos. Nuestra progresión no ha sido la apropiada, pero el modelo consiste en eso, y uno lo puede ver en las consignas, en las manifestaciones, en las orientaciones y en los movimientos que se han producido en estos cuarenta y un años en la República Islámica, así como en las personalidades a que ha dado lugar. Los ejemplos son nuestros grandes mártires: el mártir Beheshtí, el mártir Rayaí, el mártir Bahonar, el mártir Motahharí y, así, hasta hace poco con el mártir Qasem Soleimaní. Ese es el modelo islámico. Ustedes, con su propia actuación, pueden embellecer y difundir ese modelo, dándole relieve a la vista de las gentes del mundo, o bien pueden, por el contrario ―no quiera Dios―, hacer que sea mal visto. De manera que esa es la forma de servir en la República Islámica. No se reduce a prestar, con nuestro servicio, una ayuda a la humanidad corriente o a un grupo determinado ni al país. Lo importante es que, con nuestra acción, con nuestro proceder y con nuestro servicio, estamos en realidad mostrando el rostro del Islam y el modelo islámico, y ese modelo existe, tanto si lo quieren los arrogantes como si no. Ese modelo apenas acaba de surgir en el mundo, y es de eso que tienen miedo. Su hostilidad se debe a que ese modelo es un modelo que no acepta sus principios indiscutibles. Los administradores y orientadores de ellos adolecen de errores conductuales y de pensamiento en lo fundamental de las cuestiones de la vida, y el modelo de la República Islámica, el modelo islámico, no acepta eso, sino que sigue la línea recta, la línea de la verdad y la justicia frente al error. A eso se deben sus hostilidades. Esa inquina que ven ustedes que tienen Estados Unidos y algunos otros a la República Islámica no se debe solo a que esté fulano en lugar de mengano ni a tal o cual acción concreta y demás. A lo que se oponen es a los fundamentos, aunque en el plano táctico hagan también ciertas cosas. La práctica de los agentes de la República Islámica debe poner ese modelo de relieve.

Consejo del Comendador de los Creyentes (con él la paz) para la comunidad islámica

Déjenme contarles también un consejo del Comendador de los Creyentes (con él la paz) que hoy en día tiene importancia para nosotros.

En el sermón 34 del Cumbre de la elocuencia, dice el imam: «Gúliba wa-l-Lahi-l-mutajadiluna». El imam jura que, si los creyentes dejan de ayudarse unos a otros, serán derrotados. La palabra tajadul significa no ayudarse unos a otros. Eso es lo que significa tajadul. El imam jura y dice: «Gúliba wa-l-Lahi-l-mutajadiluna». Se estaba dirigiendo a la gente de la época, pero en realidad a quien se dirige es a toda la humanidad. Los creyentes deben ayudarse unos a otros. Deben apoyarse, defenderse y ayudarse mutuamente. Los creyentes deben ayudarse entre sí. Deben darse mutuo respaldo, defenderse unos a otros y auxiliarse. Ya ven que el enemigo está haciendo planes contra ustedes. Los enemigos hacen planes contra ustedes de modo constante; realmente sin cesar. Uno ve esos planes. A veces, ellos se figuran que sus planes son imperceptibles, pero realmente se ven, uno se da cuenta de lo que están haciendo. En fin, frente a sus planes, también ustedes deben planificar. No tienen que permanecer inactivos y en silencio ni deben rendirse, porque ellos hacen planes constantemente, y nosotros no debemos rendirnos a sus planes. En ese mismo sermón del imam Alí, dice a la gente: «Tukaduna wa la takidún». «Ellos hacen planes contra ustedes, y ustedes no hacen planes contra ellos». Eso no tiene que ocurrir en la sociedad islámica. Si ellos maquinan contra ustedes ―es decir, si hacen planes y conspiraciones contra ustedes―, también ustedes deben hacer planes, conspiraciones y maquinaciones contra ellos. En fin, quiera Dios que tengan ustedes éxito.

Agradecimiento a los organizadores de las ceremonias de duelo por el respeto de la salud pública

Déjenme expresar también mi agradecimiento a los organizadores de las ceremonias de duelo, que por ahora, gracias a Dios, han respetado en su mayoría las normas. Bien, quizá haya algunos por aquí y por allá que no las hayan respetado, y a esos les aconsejo que lo hagan. Pero tanto los organizadores como los honorables oradores y recitadores de alabanzas han respetado esos aspectos sanitarios y las recomendaciones del Centro Nacional del Coronavirus, que yo vuelvo a insistir en que se respeten. Y espero que quiera Dios retribuírselo a todos, que sean objeto de la atención del Príncipe de los Mártires (con él la paz) y que estas ceremonias de duelo y la pasión y el entusiasmo que muestra la gente sean aceptados por el Creador y por los Imames de la Guía (con ellos la paz). De nuevo, vuelvo a dar las gracias a quienes han ayudado a la gente frente a este peligroso y maligno virus, con su multitud de formas y apariencias. Quiera Dios depararles el éxito a todos ellos.

Con ustedes la paz, la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

 

Notas

(1) En el inicio de la conexión, el hoyatoleslam Hasán Rohaní, presidente de la República, y los Sres. Biyán Zangané (ministro del Petróleo), Rezá Ardakanián (ministro de Energía), Saíd Namakí (ministro de Sanidad, Tratamientos e Instrucción Médica) y Mohammad Baqer Noubajt (presidente del Instituto de Planificación y Presupuestos) presentaron sendos informes.

(2) El Sr. Mohammad Eslamí.

(3) Año 1398 de la Hégira solar persa, del 21 de marzo de 2019 al 20 de marzo de 2020 d. J. C.

(4) Declaraciones del día de la venturosa Fiesta del Sacrificio del 31 de julio de 2020.

(5) Declaraciones del encuentro con el gabinete presidencial del 18 de julio de 2018.