El portal Khamenei.ir ha realizado una entrevista exclusiva con el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani.
P: Empiezo con esta pregunta: en las condiciones actuales, en las que usted ha asumido esta nueva responsabilidad, ¿cuál es la tarea más importante del Consejo Supremo de Seguridad Nacional? Porque los desafíos son diversos y pueden tener distintos niveles de prioridad. Y con la existencia de estos retos, ¿Habrá cambios estructurales, metodológicos o de enfoque, o no?
R: En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.
Debo decir que, la tarea más importante de este consejo es gestionar los desafíos, de tal manera, que cree un ambiente tranquilo para el desarrollo nacional del país, y que el pueblo pueda tener una vida predecible. Porque los desafíos siempre existen; tal vez hoy sea la guerra u otros asuntos, ayer fueron otros temas, hay cuestiones regionales e internacionales también.
En última instancia, la habilidad en el ámbito de la diplomacia, las condiciones de las fuerzas de la Resistencia y las fuerzas militares deben integrarse, de tal manera, que se garanticen los intereses nacionales del país, y, de hecho, se cree un camino equilibrado de desarrollo o progreso para el país y el Gobierno. Naturalmente, ahora que estamos involucrados en una guerra, y actualmente existe un alto el fuego, este es un tema importante al que debemos tener en cuenta, y debemos crear capacidades para que el enemigo no se atreva a actuar nuevamente. Además, este asunto conlleva implicaciones como cuestiones nucleares, asuntos regionales y otros temas.
P: ¿Qué medidas ha adoptado el Consejo para esta preparación? Tal vez sea mejor formularlo así: probablemente, en estos días, las personas que de alguna forma tienen contactos con usted, la primera pregunta que le hacen es, si habrá otra guerra o no —porque esta es la pregunta común hoy en día—, y después de saber si habrá guerra o no, la siguiente pregunta es: ¿cuánto estamos preparados para ello?
R: Responder a esta pregunta depende en parte de nosotros, y en parte, del enemigo, porque no todo está en nuestras manos. Pero, lo más importante es ver qué acciones se pueden tomar para evitar la guerra. En mi opinión, hay varios factores que pueden influir en esta cuestión.
El primer factor es, la cohesión nacional. Tal como se vio durante la guerra de 12 días —ocurrido en junio—, la cohesión nacional fue realmente muy efectiva. Durante aquellos días, los iraníes demostraron una gran madurez y entendieron correctamente al enemigo y al adversario. A pesar de las diferencias de opinión que existían, todos coincidían en que era necesario defender a Irán y sus intereses. Esa fue una gran muestra de inteligencia colectiva.
Por supuesto, hay que proteger esta cohesión. Es decir, el gobierno, el pueblo y todos, debemos esforzarnos por mantener esta unidad y la solidaridad. En uno de nuestros viajes, uno de los líderes de otros países dijo que el mundo ha entendido la cohesión nacional de los iraníes. Por lo tanto, esta cohesión es un capital nacional y su protección depende de varios factores, que no detallaré ahora, para no quitarles tiempo.
El segundo punto es, que uno de los factores importantes para la resistencia es que el pueblo tenga al menos lo básico para vivir. Es cierto que estamos en una situación de guerra, pero, en cualquier caso, la vida de la gente debe estar organizada de forma tal que puedan resistir. Este es uno de los temas que estamos discutiendo ahora, y creo que el gobierno y el propio presidente están muy comprometidos con este asunto, y lo consideran una parte de la justicia. Por tanto, debe garantizarse adecuadamente una base de las necesidades del pueblo; lo cual es diferente en tiempos de paz que en tiempos de guerra. Este es el segundo punto que, en mi opinión, debe ser planificado.
El siguiente punto es, mantener y mejorar la cantidad y calidad de nuestras capacidades militares. Contamos con buenas capacidades, al punto que, aunque el enemigo fue quien inició la guerra, se apresuró a buscar un alto el fuego. Aunque desde fuera se promociona que ellos tuvieron muchos logros, la mayoría de los países importantes y las naciones entendieron que nuestro enemigo sufrió una derrota estratégica en este conflicto —algo que, por supuesto, tiene muchas razones detrás. Este tema no solo es beneficioso para Irán, sino que también podría ser tentador para el enemigo. Porque, un enemigo que ha fracasado estratégicamente, naturalmente buscará alguna forma de recuperar el éxito. ¿Cómo podemos desanimarlo? Debemos fortalecer nuestras capacidades militares y de seguridad, y corrigiendo algunas de las fallas que tuvimos. Por lo tanto, parte de nuestro tiempo se dedica a identificar con precisión y realismo en qué fallamos, para luego corregir esos errores y fortalecer nuestras capacidades. Así que este es otro aspecto de nuestras tareas.
Por supuesto, una parte del trabajo también consiste en las interacciones internacionales, regionales y los equilibrios que se pueden establecer; es decir, deben formar parte de nuestro trabajo diálogos más precisos en el escenario internacional —más allá de los formalismos.
Yo recomiendo sinceramente que, dentro del país se preste atención a este punto: nuestra guerra aún no ha terminado. Tanto los movimientos políticos como quienes tienen acceso a tribunas públicas deben ser conscientes de que estamos en una situación importante. Ciertamente, la capacidad de disuasión de Irán es muy alta. No digo que haya una guerra activa en este momento, pero debemos entender que se ha iniciado una guerra, la cual, por ahora, solo ha alcanzado una tregua. Por lo tanto, debemos estar preparados y preservar nuestra cohesión.
En cualquier caso, uno de los elementos clave en esta guerra ha sido la orientación del liderazgo. Desde el primer día, el Líder [de la Revolución Islámica, el ayatolá Jameneí], ha seguido los asuntos con mucha precisión, ha tomado decisiones estratégicas, designado comandantes, supervisado el desarrollo del conflicto y se ha dirigido al pueblo.
Por ello, en esta situación, es fundamental apoyar al liderazgo. Además, desde un punto de vista racional, esto también es muy importante. Aunque es posible que haya diferencias de opinión sobre algunos asuntos políticos en el país, cuando enfrentamos una gran crisis, resulta imprescindible apoyar a quien dirige la guerra. Por tanto, no debemos generar fricciones internas. Creo que esto es parte de una comprensión importante de las condiciones del momento actual.
No niego que existan diferencias de opinión —pueden haber muchas dentro de la sociedad, entre políticos y partidos—, pero no debemos ignorar el contexto temporal, espacial y las circunstancias que atraviesa el pueblo. Porque, a veces, estas fricciones pueden alentar al enemigo a actuar contra nosotros. Por ello, este aspecto también me parece muy relevante y merece atención.
P: ¿Es posible que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional también aborde estos asuntos desde esta perspectiva?
R: El Consejo Supremo de Seguridad Nacional siempre ha tenido mecanismos en esta área, incluso ha emitido resoluciones al respecto. Por lo tanto, no es necesario emitir nuevas resoluciones, ya que existen desde antes, y se que en el pasado también se han tomado medidas en este sentido. Lo importante es que este mecanismo esté activo; que mantenga comunicación con expertos, periodistas y escritores, y que les informen adecuadamente. En el pasado también realizábamos estas reuniones; explicábamos y aclarábamos la situación.
Creo que este nivel de madurez intelectual existe en la mayoría de estas personas. Cuando se les expone bien la situación, toman decisiones razonables.
P: A pesar de que el enemigo ha sufrido una derrota estratégica en esta guerra, nosotros también hemos tenido carencias en el ámbito táctico y en la realidad del terreno, en cuestiones militares y en otros aspectos. Dado que la planificación del Sistema de la República Islámica en este ámbito se centraliza en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, quizás la gente ahora quiera saber qué se está haciendo para llenar estas brechas de seguridad, defensa y comunicación, antes de un próximo posible enfrentamiento.
R: En el ámbito defensivo, se tomó una decisión importante en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y fue la creación del Consejo de Defensa. Este Consejo de Defensa es una rama del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y su única misión es abordar los temas de defensa, resolver las deficiencias de las Fuerzas Armadas y planificar en estos asuntos. Ya se ha establecido su estructura, están activos y ya han celebrado una sesión, y los trabajos se están siguiendo de forma organizada.
En esta línea, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ha asumido ciertas responsabilidades y las está siguiendo. El Ministerio de Defensa está trabajando activamente para proveer las necesidades, especialmente, el comandante del Cuerpo de la Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), y el comandante de la Fuerza Aeroespacial, todos están haciendo esfuerzos para corregir, en la medida de lo posible, los errores que se detectaron durante el conflicto de 12 días.
Además, se está haciendo un buen uso de las capacidades de expertos, jóvenes talentos y profesionales especializados. En la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional también, dado que realmente hemos entrado en una era de guerras modernas, se ha creado una Subsecretaría de Tecnología en el ámbito de la defensa, que se está enfocando en este tema y está trabajando en ello. Por lo tanto, hemos comenzado acciones en este sentido y, personalmente, tengo muchas esperanzas, porque muchos especialistas de las universidades se han unido a este proceso.
P: Si es posible, por favor, explíquelo con más detalles y de forma concreta
R: Por ejemplo, supongamos que en el ámbito de la defensa aérea y los radares teníamos algunas fallas. Ahora se está trabajando al respecto. O bien, en otros temas relacionados. Por supuesto, no es necesario que ahora mencione todos los detalles, pero, sepan que, en términos generales, este es el rumbo de trabajo.
Debemos recordar que en esta guerra también tuvimos muchos puntos fuertes, especialmente, en el campo de los misiles y capacidades similares, que realmente infligieron duros golpes al enemigo. Por eso, esa capacidad debe seguir fortaleciéndose, y también se está trabajando en ello. Así que la dimensión defensiva está siendo abordada y, si Dios quiere, se fortalecerá aún más. Gracias a Dios, el panorama general es prometedor.
P: ¿Se ha planteado también la compra de nuevos equipos en este contexto?
R: Sí, también se ha considerado. En general, estamos enfocados principalmente en la producción interna, pero también utilizamos la ayuda de otros.
Otro aspecto importante es corregir las deficiencias que existían en el ámbito de la seguridad. Se están llevando a cabo reuniones sobre esto. Este es un problema que, sin duda, debe resolverse. Y no se trata solo del factor humano. Por ejemplo, cuando hablamos de “infiltración”, no debe pensarse que siempre hay agentes humanos involucrados. Claro que existen —no lo niego—, pero hay otros factores también.
P: Justamente quería mencionar que una de las dudas y desafíos del público interno —al cual no se le ha dado una respuesta clara— es la falta de un informe transparente sobre el alcance y profundidad de la “infiltración”. Esto también ha sido explotado por la propaganda del enemigo. ¿Es posible que el responsable de seguridad del país pueda hablar más específicamente sobre este tema?
R: Por supuesto, no es necesario entrar en detalles, porque podría ser perjudicial para la seguridad nacional del país. Pero lo importante es que este tema ha sido reconocido y se está siguiendo de cerca.
Sin embargo, la percepción inicial es que la infiltración está relacionada únicamente con personas que, por ejemplo, están en las calles y proporcionan información sensible al enemigo, cuando en realidad no es así. Cuando se observa el escenario de la infiltración, se ve que las nuevas tecnologías y la intersección de grandes volúmenes de datos pueden ayudar mucho a los servicios de inteligencia foráneos. Por lo tanto, el dominio tecnológico sobre los datos es clave, y ese es, de hecho, el principal reto.
Las operaciones de inteligencia ya no consisten únicamente en enviar agentes humanos —esa era una metodología antigua, aunque aún existe—, sino que hoy, los servicios de espionaje pueden obtener grandes beneficios operativos a partir de la información recopilada. Así que hay que atender mucho más a esta dimensión del asunto.
P: Y, por supuesto, una parte de nuestras deficiencias también se encuentra en el ámbito de la narrativa mediática.
R: En general, no creo que la situación de los medios de comunicación en Irán sea mala. Muchas personas están trabajando duro en este campo: escriben artículos, hablan en la radio y televisión, etc. Dado que esta guerra fue para todos, una guerra sorpresiva y, en cierto modo, injusta —acompañada de engaño—, debemos aceptar que nuestros medios también sufrieron inicialmente una especie de parálisis momentánea. Pero luego reaccionó y empezó a actuar activamente.
Debemos aumentar, tanto nuestra capacidad mediática, como hacerla más técnica. En mi opinión, el comportamiento mediático es algo plano y eso reduce su efectividad. La gente necesita recibir información organizada, breve y precisa, adaptada a sus necesidades. Por supuesto, no digo que siempre deba ser así; si un contenido extenso es atractivo, también puede atraer la atención de la audiencia. Pero, la mayoría de la gente prefiere los fragmentos breves.
Un aspecto crucial también es la sinceridad del mensaje. Todos entienden que, por razones de seguridad, no se puede decir todo. Pero, no se debe mentir. La gente debe sentir que los medios no mienten, que no difunden información falsa. Si hay algo que no puede comunicarse en este momento, simplemente díganlo: “No podemos hablar de eso ahora”. La gente lo acepta. Pero si se dice algo falso, la gente pierde su confianza en los medios. Esa debe ser la norma. Especialmente, en tiempos de guerra, así como el pueblo necesita confiar en el liderazgo para avanzar en los objetivos, también debe confiar en los medios en cuanto a la veracidad, para poder comprender y adaptarse a las condiciones del momento.
P: Probablemente durante este tiempo usted haya tenido y siga teniendo reuniones con el Líder de la Revolución. Me gustaría preguntarle: en la primera reunión que tuvo con él después de asumir este nuevo cargo, ¿cuál fue su principal solicitud?
R: La principal solicitud del Líder fue que, en general, hiciéramos todos los esfuerzos posibles para salvaguardar los intereses nacionales del país y lograr una seguridad estable. Esto, por supuesto, es un tema amplio que incluye asuntos internos, regionales e internacionales. Su Eminencia insiste en que esta tarea se siga con resistencia, firmeza y determinación. Su propio comportamiento también es así. Durante todo el período de la guerra, nunca vi ni la más mínima duda en él respecto al camino que está siguiendo.
P: ¿Usted también estaba en contacto con el Líder en aquella época?
R: Sí, tenía contacto, y recibíamos sus orientaciones claramente. También tuvimos algunas reuniones, le enviábamos nuestras opiniones de manera constante y recibíamos las reacciones. Era totalmente evidente; y ahora, después de la guerra, nuestros contactos son aún más frecuentes.
El ayatolá Jamenei avanza con mucha seguridad en su camino, y este comportamiento se parece mucho al del Imam [Jomeini, fundador de la República Islámica]. Cuando el Imam estaba en París [a donde fue exiliado], en una ocasión el mártir ayatolá [Morteza] Motahari fue a visitarlo y pasó varios días con él. Al regresar, Ali Motahari y yo fuimos al aeropuerto a recibirlo. En el camino le preguntamos: “¿Cómo vio usted al Imam?”. Respondió: “Lo vi creyente en su camino, en su objetivo, en el pueblo y en Dios, y confiado en Él”. Posteriormente, también escribió esto en un libro y dijo que el Imam tenía cuatro creencias: creía en su objetivo, en el camino, en el pueblo y en Dios. En estas situaciones, yo veo el mismo estado en el ayatolá Jamenei. Sus pasos son firmes y seguros, y esta es una de las características de los líderes que siguen un camino divino y están orientados hacia un objetivo.
P: Muy bien, cambiemos de tema. Como usted mencionó brevemente, estábamos en medio de las negociaciones nucleares cuando el enemigo bombardeó literalmente la mesa de diálogo. Por lo tanto, está claro que nuestro enfoque hacia las negociaciones después del 23 de junio —cuando EE.UU. se sumó a la agresión israelí contra Irán— es diferente. En su opinión, ¿aún es posible que la diplomacia funcione en estas circunstancias? Y si es así, ¿bajo qué condiciones?
R: Yo siempre he recomendado que Irán nunca abandone la diplomacia, porque la diplomacia es una herramienta. El Líder también dijo una vez que siempre debemos mantener la bandera del diálogo; y esto es completamente correcto. En realidad, la diplomacia es una parte esencial de las misiones del gobierno y abandonarla es sin sentido. Lo importante es cuándo y cómo utilizarla. Si el enemigo convierte la escena diplomática en un espectáculo, entonces no se obtendrá nada de ello. O si su intención es usar la diplomacia como una excusa para justificar otra acción hostil, está claro que no busca realmente el diálogo. Pero, si la diplomacia es para decir: “no hemos ganado nada con la guerra y ahora queremos buscar la paz”, entonces sí tiene sentido, esa es una verdadera diplomacia. En este momento, no veo que esa sea su intención; siento que la diplomacia que ellos ejercen es para crear pretextos. Aun así, no debemos declarar que abandonamos la diplomacia.
La cuestión de cuándo las negociaciones son fructíferas depende de si la otra parte entiende que la guerra es infructífera y decide resolver los asuntos por la vía diplomática. Pero, si usan la negociación como excusa para preparar otra operación, eso no es una negociación válida. Por lo tanto, nuestra condición es tener un diálogo real. Si buscan la guerra, adelante. Cuando se arrepientan, pueden venir a negociar. Pero, si realmente entienden que este pueblo resistente y decidido no se puede someter mediante la guerra —esas tonterías que dicen de que hay que presionar hasta que Irán se rinda, que el Líder ya les respondió y han comprendido en esta guerra que “los iraníes no se rinden”— entonces estarán listos para una negociación genuina.
P: ¿Cuál es la perspectiva de la República Islámica respecto a los grupos y el eje de la Resistencia después de la guerra de 12 días? Usted ha viajado a Irak y también al Líbano. Actualmente, se están ejerciendo fuertes presiones sobre Hezbolá del Líbano para que deponga las armas, algo que los israelíes no lograron ni siquiera con una guerra directa. Por otro lado, en el ámbito internacional existe la idea de que los grupos apoyados por Irán dentro del “eje de la Resistencia” se están debilitando
R: Bueno, si realmente se están debilitando, ¿por qué entonces insisten tanto en ejercer presión sobre ellos? Si estuvieran débiles, no necesitarían presionarlos tanto. Normalmente, se ataca a lo que es fuerte; si es débil, no hace falta. En mi opinión, esto es una contradicción. Si observamos los medios de hace cuatro o cinco años, antes de estos acontecimientos, en aquel entonces no hablaban de debilitamiento. ¿Qué decían sobre la Resistencia y la relación de Irán con ella? Decían que Irán estaba cometiendo un error, que esos grupos no valían nada, que eran un gasto inútil para Irán, que no eran importantes. Esa era su narrativa. Ahora dicen que el eje de la Resistencia se ha debilitado, no obstante, incluso cuando creían que no estaba debilitado, decían lo mismo con otras palabras. Ahora dicen que son débiles, pero, si realmente lo fueran, ¿por qué tanta estrategia y planificación contra ellos?
En mi opinión, durante estos dos últimos años, [el régimen israelí] ellos mismos han creado muchos problemas, tanto para su gente como para los pueblos de la región. Han matado, herido y hecho pasar hambre a los pueblos. Sin embargo, estos son los crímenes de un régimen que no tiene líneas rojas, comete cualquier crimen y el mundo occidental ha aceptado esta barbarie.
Entonces, la pregunta es: si dicen que han eliminado a HAMAS, ¿por qué ahora temen ocupar Gaza? Han matado y martirizado a la gente, los han hecho pasar hambre, pero no han podido destruir a HAMAS. ¿Por qué no desaparece? Porque ellos mismos han creado esta situación. Cuando matan y oprimen a la gente, estas personas tienen familias, jóvenes, y eso los lleva a resistir. ¿Cuándo surgió Hezbolá? Cuando Israel ocupó Beirut. En esa situación, ¿qué pueblo está dispuesto a aceptar una ocupación foránea? Entonces, un grupo de jóvenes decidió defenderse, y eso formó el núcleo de Hezbolá. Ahora, dicen que fue Irán quien creó Hezbolá. No, fueron sus propias acciones las que lo crearon. Claro que Irán ayudó; no lo negamos, lo decimos abiertamente, sí ayudamos y seguimos ayudando a Hezbolá, pero, el origen de Hezbolá fue el pueblo libanés. Y eso se convirtió en un capital para ellos: un país pequeño pudo resistir frente a Israel.
Lo mismo pasó con HAMAS: cuando vinieron y ocuparon su tierra, y luego les dijeron que no tenían ningún derecho y que debían entregar sus tierras, es natural que se levantaran en resistencia. Lo mismo ocurrió en Irak: cuando los estadounidenses ocuparon el país, surgieron movimientos de Resistencia, porque oprimieron al pueblo con un comportamiento completamente arrogante. En Yemen, ¿por qué surgió la resistencia? Los hutíes siempre habían tenido conflictos con el gobierno, pero cuando comenzaron a bombardear Yemen, decidieron que ya era momento de resistir, y así nació ese movimiento.
Por lo tanto, la resistencia surge como resultado de su propio comportamiento. Cuanto más presionan, más profundo se vuelve el movimiento. Dicen que han causado daños. Sí, es cierto; causaron daños a Hezbolá. Pero, la pregunta es: ¿Hezbolá logró reconstruirse o no? Tenían tantos jóvenes combatientes que comenzaron a reorganizarse rápidamente.
Zbigniew Brzezinski, que fue asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, tiene un libro —donde recolecta poemas de artistas— en el que dice: “En Oriente Medio nos enfrentamos a un fenómeno: la conciencia política de los jóvenes y el odio hacia Estados Unidos”. Luego da ejemplos, como un poeta senegalés que escribió en ese sentido. Esto es una realidad. Cuando los estadounidenses ejercen presión y afirman que su teoría es “la paz por la fuerza”, ¿qué significa “la paz por la fuerza”? Tradúzcanlo al lenguaje real.
P: Significa Rendición.
R: O rendición, o guerra. ¿Qué persona honorable aceptaría rendirse? Entonces, viene ese tonto [el primer ministro israelí, Benjamín] Netanyahu y repite lo mismo diciendo: ‘Yo también comparto esa opinión’. Ahora quiere involucrarse en ese escenario. Bueno, eso produce un resultado, pero también otro: cuando Netanyahu dice ‘como un país pequeño, quiero imponer la paz mediante la fuerza’, en realidad les está diciendo a los países de la región, como Arabia Saudí, Egipto, Jordania o Kuwait: ¡todos ustedes deben rendirse o luchar! Así, provoca sensibilidad en todos, y por eso ahora la situación en la región es tal que todos están en actitud de defensa frente a Israel. Por supuesto, puede que no estén de acuerdo con nosotros —no digo que piensen como nosotros—, pero critican la conducta de Israel y entienden que Irán es una barrera frente a él. Bueno, ese es un punto importante. En mi opinión, la Resistencia está viva y en movimiento.
P: La política de la República Islámica después de la guerra de 12 días sigue siendo como antes: ¿apoyar y fortalecer el eje de la Resistencia?
R: No hay duda de que siempre hay que decidir de acuerdo a la circunstancia, pero, la República Islámica siempre ha apoyado a la Resistencia, porque la considera como un movimiento genuino y un capital. ¿Acaso ellos han dejado de apoyar a Israel? ¿Estados Unidos ha dejado de respaldarlo? Para nada, siguen apoyándolo.
Entonces, si Irán no usa las capacidades que tiene —esas que dicen que defienden los intereses del Islam y del país—, sería una falta de inteligencia política. Irán tiene que usar sus recursos. Cuando el enemigo utiliza los recursos más pequeños, ¿por qué nosotros no deberíamos hacer lo mismo?
A veces he escuchado a algunos decir: “La Resistencia no nos ha servido para nada”. Pero, en realidad lo que quieren es influenciar en ti y hacerte creer que esa gente es una carga para nosotros, que solo traen problemas y que deberíamos dejar de apoyarlos para alcanzar la paz.
Hace poco, justo estaba hablando con uno de estos líderes mundiales —uno que, además, es miembro del Consejo de Seguridad—, y le pregunté: “¿Para qué establecieron estas normas internacionales? Si nos atacan y ustedes, que están en el Consejo, no hacen nada, entonces ¿para qué sirven esas normas?”. Y él me dijo: “Esas reglas son una basura, porque el escenario internacional es pura fuerza”. Simplemente, esto. Si no cuidan sus elementos de poder, saldrán dañados. Es una lástima, pero es la realidad. El escenario internacional es así, como una selva, pero es la realidad. Ahora, pueden aceptarlo o no; pero si no lo aceptan, les va peor.
Por eso hay que reforzar los elementos de poder que uno tiene. Dentro de Irán, lo más importante es la gente. Tienen que contar con su gente, mantenerlos unidos, cubrir sus necesidades, estar cerca de ellos, no hablarle con el lenguaje de fuerza como si fueran su jefe. Tienen que entender sus sentimientos.
En la región, también tienen recursos. Es fundamental mantenerse unidos aprovechando esos recursos regionales. Pensar que, por ejemplo, Hezbolá o las fuerzas de la Resistencia son nuestros soldados, eso es un error estratégico. Yo creo que ellos necesitan nuestra ayuda y nosotros también necesitamos la de ellos. Porque, aislarse no le conviene a la seguridad nacional de Irán.
P: Durante su viaje al Líbano, usted se reunió también con el sheij, señor Naim Qasem [líder de Hezbolá]. Desde una perspectiva un poco más general y no diplomática, ¿cómo evalúa la reconstrucción y reorganización de Hezbolá a raíz de sus encuentros en ese viaje?
R: Ya he hablado anteriormente al respecto. Realmente percibí una fuerte determinación, tanto en las fuerzas de Hezbolá, como en su liderazgo. En la actualidad, tanto los dirigentes como los jóvenes combatientes están firmemente comprometidos con su causa.
En las ceremonias de recepción, o durante nuestra presencia en el santuario del mártir [Seyed Hasan] Nasralá, donde ofrecimos un discurso, fue evidente la presencia de una nueva generación. Nadie los había convocado formalmente; ellos acudieron por su propia decisión. Ese es su espíritu: sienten que están siendo objeto de injusticia, y por ello están dispuestos a sacrificarse para defender al Líbano. Ahora, hay quienes les dicen que deben rendirse. ¿Rendirse ante quién? ¿Por qué habrían de rendirse? Es natural que se sientan indignados.
Nuestra posición siempre ha sido que estos actores deben resolver sus asuntos mediante un diálogo nacional. Y seguimos manteniendo esa postura. Nunca hemos impuesto nada a las fuerzas de la Resistencia. Algunos afirman que están ligados a Irán; sí, lo están, porque los consideramos nuestros hermanos. Pero eso no significa que estén bajo nuestras órdenes. Nuestra política no se basa en la imposición, y creemos firmemente que ellos poseen la madurez necesaria para tomar decisiones por sí mismos.
La diferencia entre el enfoque de Irán y el de otros países radica en este punto: mientras que otros imponen la lógica de “rendición o guerra”, nosotros creemos en respetar la madurez política de nuestros aliados. Sostenemos que no solo Irán debe ser fuerte, sino que toda la región debe ser independiente y poderosa: el gobierno libanés, el iraquí, el saudí, todos deben fortalecerse. No buscamos dominar ni estar por encima; creemos en una cooperación fraternal y sensata. Apoyamos gobiernos independientes y fuertes en la región. En general, no intervenimos en estos asuntos. Pero sí, seguimos apoyando a la Resistencia y esto es la estrategia fundamental de la República Islámica.
P: Si está de acuerdo, pasemos al tema de la energía nuclear. Usted tiene una amplia experiencia con el dossier nuclear y con las interacciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). ¿Cuál es su evaluación del comportamiento reciente de la AIEA, especialmente en el contexto de la guerra, y qué acciones prevé la República Islámica en este sentido, tanto en sus relaciones con la Agencia como en el plano jurídico?
R: Hasta donde yo se, desde los tiempos del Sr. [director general de la AIEA, Mohamed] El Baradei y su sucesor, la AIEA nunca se había encontrado en un estado tan deteriorado como el actual. A pesar de operar bajo la influencia de Occidente, en el pasado existía un mínimo de racionalidad en sus acciones; mantenían, al menos parcialmente, ciertas normas del derecho internacional.
En cambio, el actual director general de la Agencia [Rafael Grossi] parece haber otorgado un cheque en blanco al enemigo sionista y a Estados Unidos. En el contexto del conflicto, su postura fue claramente incendiaria. Es vergonzoso que, según las disposiciones del Acuerdo de Salvaguardias, la AIEA esté obligada a proteger a los Estados miembros del TNP, convocar inmediatamente a la Junta de Gobernadores y plantear el asunto al Consejo de Seguridad. Sin embargo, este señor simplemente observó, sin emitir siquiera una condena. ¿Tal persona puede ser digno de dirigir la Agencia?
El Sr. El Baradei, a pesar de las presiones internacionales que enfrentaba, actuaba con cierta sensatez e intentaba preservar, al menos en parte, la integridad profesional de la Agencia. No digo que lo hiciera perfectamente, pero sí mantenía una imagen técnica aceptable. Este señor [Grossi] se ha rendido políticamente. La guerra es el último paso. Nuestras instalaciones nucleares fueron bombardeadas, y la AIEA no emitió ni una sola declaración de condena. Realmente es un escándalo.
A mi parecer, lo primero que debe reconsiderarse es el papel y la naturaleza misma de la AIEA. Muchos países ya se están preguntando cuál es, en realidad, su función. Nosotros somos parte del TNP, pero ¿de qué sirve seguir colaborando con la Agencia? No digo que debamos abandonar el TNP, pero esta es una pregunta lógica, tanto para nuestro pueblo como para otros Estados.
P: ¿La retirada del TNP es una de las opciones de la República Islámica?
R: Esta opción siempre ha estado sobre la mesa. Por supuesto, no afirmo que actualmente alguien esté considerando implementarla, ya que incluso esta decisión debe tomarse con prudencia y considerar si es fructífera o no. Nosotros no buscamos desarrollar armas nucleares. Si un país pretende obtener una bomba nuclear, entonces no debería adherirse al TNP. Pero si no tiene tal intención, debería aceptarlo, ya que no hay razón para rechazarlo. Sin embargo, la realidad es que el TNP no nos ha aportado ningún beneficio.
¡Mire!, siempre que uno actúa con poder y determinación en este tipo de cuestiones, las cosas avanzan. Así es el escenario internacional. Pero, si uno piensa que, en la diplomacia, los problemas se resuelven con gestos amistosos o simbólicos, está equivocado. Solo se puede progresar si tienen poder. Por lo tanto, Irán debe reforzar su poder.
P: ¿Qué significan estas palabras en la política nuclear actual de Irán?
R: Su traducción en la política nuclear es la siguiente: nunca se debe cerrar la puerta al diálogo, pero tampoco hay que rendirse en las negociaciones. Más bien, deben presentarse soluciones racionales. Yo no digo que no deba haber flexibilidad, pero esta debe existir únicamente cuando la otra parte también tenga una intención real de resolver el problema por la vía diplomática.
En una ocasión, el Líder también habló de una “flexibilidad heroica”; esto es válido únicamente cuando la contraparte también esté dispuesta para adoptar esta postura. Pero, si la otra parte exige rendición, entonces no hay lugar para ello: hay que resistir con firmeza.
P: En las próximas semanas nos enfrentaremos al mecanismo de ‘snapback’, que ya se viene discutiendo desde hace meses. Los europeos desempeñan un papel clave en este asunto y están utilizando este mecanismo como forma de presión contra Irán. ¿Cuál es su evaluación sobre este mecanismo y el comportamiento de Europa?
R: El comportamiento de los europeos es evidente y no necesita mayor análisis. Ellos están ejecutando una parte de las operaciones diseñadas por Estados Unidos. Sin embargo, existen diferencias de opinión al respecto. Muchos países, como Rusia y China, incluso han emitido comunicados expresando que el mecanismo de ‘snapback [reversión rápida]’ fue creado para aplicarse únicamente si una de las partes incumplía sus compromisos en el marco del acuerdo nuclear (de 2015 más conocido como el Plan Integral de Acción Conjunta). ¿Y quién ha incumplido? Nuestras instalaciones han sido bombardeadas, ¿y ahora quieren aplicar el ‘snapback’ contra nosotros? Desde el punto de vista del derecho internacional, la situación es verdaderamente lamentable. Otro ha cometido el acto, pero el castigo se dirige a nosotros. La escena internacional está llena de paradojas tristes como esta. Por eso, hay diferencias de interpretación.
Otro punto de discrepancia es el procedimiento mismo: para activar el mecanismo de snapback, no se puede ir directamente al Consejo de Seguridad. Primero hay que presentar una solicitud, luego pasar por una comisión técnica, después una reunión ministerial, y solo entonces se puede elevar el caso al Consejo de Seguridad. Sin embargo, ellos [la troika europea] fueron directamente al Consejo de Seguridad, sin dar los primeros pasos.
Además, Estados Unidos ya abandonó el acuerdo [en 2018]. Ahora quedan seis países: Irán, Rusia, China y los tres países europeos [Alemania, el Reino Unido y Francia]. Es un empate de tres contra tres. Entonces, ¿cómo pueden tomar una decisión? Cuando había siete miembros, una mayoría era posible; ahora, no. Si quisieran actuar conforme a las normas, no sería tan sencillo.
Sería lógico resolver el tema mediante negociaciones, pero ellos quieren imponerlo por la fuerza. La presión se ejerce de dos formas: una es la vía estadounidense, con bombardeos; la otra es la europea, que consiste en imponer condiciones bajo amenaza. Pero, tal como está planteado en el acuerdo, este tema sigue siendo objeto de controversia.
P: Usted también tiene una experiencia previa en el tema de la cooperación y el acuerdo estratégico con China. En la situación actual, ¿cómo evalúa nuestras relaciones con China y Rusia? Algunos argumentan que, durante la guerra de 12 días, estos países no reaccionaron como se esperaba. ¿Cuál es su opinión?
R: En general, nuestras relaciones con ambos países son buenas. Mantenemos interacciones políticas muy positivas, así como relaciones comerciales, cooperaciones militares y de seguridad. Hay que entender que cada país actúa según sus propias consideraciones estratégicas. No podemos esperar que cada nación interactúe con nosotros exactamente como deseamos. Cada uno establece sus propias condiciones y marcos de cooperación.
Entonces, cuando los países occidentales deciden no cooperar con nosotros, ¿qué deberíamos hacer? ¿Quedarnos aislados? Aquellos que dicen que no trabajemos con estos países [Rusia y China], ¿quieren que enfrentemos todo completamente solos?
Cuando Occidente nos dio la espalda, optamos por cooperar con China y otras naciones, y establecimos relaciones estratégicas con ellas. Y debemos decir que sí colaboraron con nosotros. Durante el periodo de sanciones, trabajamos con estos países y con nuestros vecinos.
En la política internacional, existen tantas soluciones como países. No es como si los occidentales pudieran hacer un gesto de desprecio y nosotros inmediatamente nos rindiéramos. En tal situación Irán busca y encuentra otras alternativas.
Yo creo que Irán tomó la decisión correcta cuando recurrió a sus vecinos y a otras naciones para aliviar los efectos de las sanciones. No digo que todas las consecuencias de los embargos se hayan eliminado, ya que ciertamente han tenido impacto en nuestra economía, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nos presionan. Por tanto, las decisiones que el país persa ha tomado, me parecen correctas. Puede que algunos países hayan cooperado más y otros menos, pero, en general la estrategia ha sido correcta.
P: En el último año, y especialmente al final de la guerra, resurgió una discusión sobre si la diplomacia y el “campo [el ámbito militar]” están alineados, o si cada uno actúa por su cuenta. Algunos piensan que la diplomacia busca una cosa y el campo otra, especialmente en cuanto al enfrentamiento con Israel. ¿Cuál es su opinión?
R: En realidad, no son asuntos separados. Todos forman parte de los elementos del poder nacional. Pero yo insisto en que no son dos entidades distintas con voluntades independientes. Cuando un país trabaja por su poder nacional, todos estos elementos —diplomacia, defensa, economía, cultura— deben estar integrados. Las decisiones se toman con equilibrio: se dice, por ejemplo, “tomemos este paso, porque es necesario para nuestra fuerza nacional”. Entonces, la diplomacia actúa en consecuencia, el campo actúa en consecuencia, la economía, la cultura y la sociedad, también. Por lo tanto, la acción principal es avanzar hacia los intereses y el poder nacional, y sus manifestaciones deben estar alineadas en todos los ámbitos. Un país exitoso es aquel que, una vez definido su objetivo principal en términos de poder nacional, logra traducirlo correctamente en acciones concretas dentro de cada uno de estos sectores.
P: ¿Esto significa que, en Irán, diplomacia y defensa han avanzado de manera coordinada?
R: Sí, siempre han estado coordinadas y actualmente también lo están. No tenemos problemas en este sentido, y avanzan juntos. De hecho, la función principal del Consejo Supremo de Seguridad Nacional es precisamente coordinar estos ámbitos: si algo es vital para la seguridad nacional, ¿qué debe hacer la diplomacia? ¿Qué debe hacer el campo? ¿Qué debe hacer la economía? Según la Constitución, este Consejo es el órgano que debe contemplar de manera integrada los ámbitos de defensa, economía, y la diplomacia. Y por eso, su composición incluye a todos los elementos clave: militares, económicos, diplomáticos y políticos.
P: ¿Cuál es su evaluación del reciente acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán alcanzado en EE.UU.? ¿Podría representar una amenaza para Irán? ¿Qué medidas preventivas se contemplan?
R: Este acuerdo se enmarca dentro de un diseño geopolítico más amplio, que no afecta solo a Irán. Hay una estrategia de EE.UU. y la OTAN que involucra a Asia Central y el Cáucaso, la cual también incluye presiones hacia Rusia y hacia nosotros.
La verdadera cuestión es si esta acción puede generar un estrangulamiento geopolítico para Irán. Esto depende de cómo nos posicionemos frente a esto. Según las explicaciones que he recibido del Secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Armenia, así como otras comunicaciones oficiales, ellos afirman que esta medida tiene fines comerciales y buscan habilitar rutas alternativas sin afectar el corredor Norte-Sur.
Aunque se puede discutir si su proceder fue adecuado o no, lo fundamental es que estas palabras deben ser formalizadas en un acuerdo escrito. Si eso ocurre, no representa una amenaza directa para nosotros; pero si impide nuestro acceso, entonces sí podría constituir un estrangulamiento geopolítico. Actualmente, las conversaciones continúan.
P: Entonces, ¿esta situación no representa por sí sola una amenaza para Irán?
R: Exactamente. En sí misma, no constituye una amenaza, siempre y cuando se respeten las condiciones planteadas. Por supuesto, se requiere vigilancia constante.
P: ¿Cómo define la República Islámica de Irán un caso concreto de “estrangulamiento geopolítico” en esa región?
R: Esto ocurre cuando se bloquee nuestro acceso terrestre a Armenia. Si se impide este tránsito, entonces sí estaríamos ante un caso de estrangulamiento y deberíamos tomar medidas. Pero hasta ahora, según las explicaciones armenias, no se busca interrumpir ese acceso. Insisto: esto debe formalizarse.
P: Sobre otro tema, ha habido comentarios en la opinión pública respecto a la supuesta cooperación de uno de nuestros vecinos con Israel durante recientes agresiones militares contra Irán. ¿Puede aclarar esta situación?
R: Esa colaboración, en caso de haber ocurrido, no sería aceptable para nosotros.
P: ¿La República Islámica tiene pruebas concluyentes de que este país vecino colaboró con Israel durante la guerra de 12 días?
R: No. Hasta ahora, no hemos recibido ninguna evidencia concreta. Hay rumores, pero nosotros trabajamos sobre hechos verificables. El propio gobierno de la República de Azerbaiyán ha negado tal cooperación, y no tenemos indicios formales que podamos presentar como prueba. Azerbaiyán es un país musulmán, vecino, y con muchas similitudes culturales con Irán. Aunque pueden haber diferencias en algunos temas, también mantenemos relaciones de amistad. Incluso algunos vecinos meridionales de Irán tienen vínculos con Israel.
Por supuesto, al establecer relaciones amistosas con otros países, también tenemos en cuenta este factor [vínculos con Israel]. La amistad es un concepto gradual y matizado; se puede ser amigo de un país en muchos ámbitos, y al mismo tiempo, por ciertas razones, establecer ciertos límites o condiciones. Incluso, grandes potencias como Rusia y China, con las que mantenemos relaciones estratégicas, tienen vínculos con Israel. Sin embargo, nosotros en este asunto actuamos en función de nuestros propios intereses nacionales. Debemos reconocer que la diversidad de posturas frente al régimen sionista es un hecho en el mundo actual. Aunque algunos países, como Irak, comparten nuestra visión, muchos otros, no.
P: Mi pregunta no era sobre su perspectiva o postura; era sobre si podrían servir de plataforma para lanzar un ataque contra nuestro país.
R: No. Siempre puede existir un riesgo potencial, pero hasta ahora no se ha materializado. En las explicaciones que nos ha dado hasta ahora el gobierno de Azerbaiyán no hemos encontrado pruebas de que hayan actuado contra nosotros. Al menos, por ahora, no tenemos ninguna prueba sólida en el Consejo de Seguridad sobre este asunto, y creemos que el Gobierno de Azerbaiyán —que es un país vecino, musulmán y amigo— no ha llevado a cabo tal acción. Hasta este momento, en nuestras investigaciones no hemos encontrado evidencia alguna al respecto. Si algún día se presentan pruebas, se actuará de otra manera, pero por ahora no tenemos documentación ni podemos tomar medidas basadas en suposiciones infundadas.
P: Volviendo al tema del mecanismo de snapback, parece que se activará próximamente. ¿Cuál sería la respuesta de Irán?
R: Este asunto está siendo evaluado actualmente dentro del país. Hasta donde sé, hay esfuerzos de algunos países para impedir que se active, y tanto Rusia como China han adoptado una posición contraria a su implementación.
P: Y si Europa propone extender el plazo de la Resolución 2231 ¿Irán lo aceptaría?
R: Existe diferencias de opiniones al respecto. Algunos países han propuesto extensiones, pero Irán no está de acuerdo. Tuvimos un acuerdo [PIAC] que estipulaba claramente que todo debía concluir en un plazo de diez años. No tiene sentido aceptar ahora una prórroga de seis meses o un año, porque eso establecería un precedente peligroso. Algunos dentro del país opinan que aceptar seis meses adicionales podría ser útil, pero, en general no aceptamos esto.
P: ¿Esto significa que el Consejo de Seguridad aún no ha tomado una decisión al respecto?
R: No, hay caminos dentro del Consejo de Seguridad para abordar este asunto que deben seguirse. Ya mencioné que hay desacuerdos sobre cómo activar el mecanismo de snapback, y países importantes también tienen diferencias al respecto. Si llega al Consejo de Seguridad, ahí también será un tema de debate; en ese lugar pueden decidir si lo activan o no.
P: Bueno, si eso sucede, ¿cuál sería la respuesta de la República Islámica? ¡Parece ser el peor escenario posible!
R: En ese momento también tomaremos medidas. Ustedes están considerando el peor escenario, pero aún hay no hemos llegado a ese punto.
P: Para terminar, si quiere añadir algo, por favor hágalo.
R: Creo que, en las circunstancias actuales, todos debemos centrarnos en satisfacer las necesidades del pueblo; ese es el asunto más doloroso para nosotros ahora mismo. En mi opinión, también hay soluciones; es cuestión de poner empeño. El hecho de que, en el país, por ejemplo, la gente tenga dificultades para cubrir sus necesidades básicas, eso es lo más angustiante y debe resolverse. Hay otros problemas como el de la electricidad, el gas, etc., que sí tienen solución. Hay que trabajar con seriedad; no debemos permitir que nuestras fábricas se detengan. Cuando las líneas de las fábricas dejan de funcionar, significa que la riqueza nacional disminuye. Ahora en Irán, no debemos permitir que eso ocurra. Actualmente, el gobierno está trabajando en sus conversaciones con otros países para resolver estos desafíos y desequilibrios energéticos. Tal vez este sea el punto central sobre el que todos debemos concentrarnos. Aunque la mayor parte del trabajo recae sobre el gobierno y el Parlamento; nosotros también asumimos la parte relacionada con la seguridad nacional. Pero, estos problemas nos preocupan, porque afectan la estabilidad del pueblo.