«El error garrafal que cometen algunos países es buscar su seguridad nacional en Estados Unidos. Ellos mismos ni tienen la capacidad, ni hacen el esfuerzo necesario ni poseen una comprensión cabal de las cuestiones internacionales. No solo hacen gasto ―y bien que gastan: ¡miles de millones!―, sino que son humillados, los insultan y además, en el momento crítico, no garantizan su seguridad. En ese momento, aquellos mismos en quienes tenían puestas sus esperanzas dejan de respaldarlos. En los acontecimientos de hace unos años en Egipto, Túnez y países similares, ya vieron ustedes cómo quienes estaban al mando allá se contaban entre los fieles a Estados Unidos, y cómo Estados Unidos les retiró su respaldo. Frente a la gente ―frente al movimiento de la gente―, ¿qué podían hacer? Lo mismo pasó en cierto sentido con Mohammad Reza Pahlaví. Cuando huyó y salió de Irán, quiso quedarse un tiempo en Estados Unidos, y los norteamericanos lo echaron. Se vio forzado a ir a Panamá, de un sitio para otro. Los estadounidenses no le dejaron quedarse. ¡Con todo lo que trabajó para ellos, los servicios que les prestó y las esperanzas que tenía puestas en ellos! Eso es lo que pasa cuando ponemos nuestras esperanzas en otros. Ahora bien, cuando nos remitimos a nosotros mismos, nos apoyamos en nosotros mismos, pedimos ayuda a Dios y buscamos preservar nuestra seguridad nacional por nosotros mismos, el resultado es esa grandeza de la que gracias a Dios goza la República Islámica. Por lo tanto, ese error de cálculo del enemigo al que he hecho referencia es un punto importante» (07/02/2021).