«La República Islámica se ha convertido en impulsor de los movimientos de resistencia de esta sensible región (…). Vean ustedes; antes del triunfo de la Revolución Islámica, el miserable régimen sionista era capaz de vencer en seis días a los ejércitos de varios países relativamente fuertes a su alrededor: a Egipto, a Siria, a Jordania. En 1967, en la guerra de los Seis Días, el ejército sionista logró vencer a los pertrechados ejércitos de esos tres países y apoderarse de grandes cantidades de su territorio (…). Después de la Revolución Islámica, la cosa llegó a un punto en el que, por más que ese mismo régimen hizo cuanto podía durante treinta y tres días para derrotar a Hezbolá en el Líbano, no fue capaz y se vio obligado a huir de manera deshonrosa. No pudo resistir frente a Hezbolá. La distancia que hay entre antes y después de la Revolución Islámica es la que va de la guerra de los Seis Días a la de los Treinta y Tres Días. Hoy, las cosas han llegado a un punto en el que, dentro de los territorios ocupados de Palestina, al oeste del Jordán, los jóvenes mismos actúan y atacan de tal manera que van a dejar y han dejado al régimen sionista incapacitado» (17/08/2023).