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Otra lección que deben darnos el mahdismo y las fiestas del Quince de Shaabán es la siguiente: la justicia a la espera de la cual estamos —la justicia del imam Mahdi, la paz sea con él, que es para todo el mundo— no se consigue con prédicas y exhortaciones. El Mahdi prometido a las naciones no viene a aconsejar a los tiranos del mundo que no tiranicen, codicien, dominen o exploten. La justicia no se instaura en ningún lugar del mundo con exhortaciones. La instauración de la justicia, tanto a nivel mundial —como hará ese heredero de los profetas— como en todas las partes del mundo, requiere que gentes justas y personas íntegras y deseosas de justicia tengan el poder en sus manos y hablen a los poderosos con el lenguaje de la fuerza. A individuos ebrios de poder tiránico no se les puede hablar con el lenguaje de las exhortaciones. A esos hay que hablarles con el lenguaje de la fuerza. El llamado de los profetas de Dios comienza con el lenguaje de la exhortación, pero una vez logran reunir y equipar a sus partidarios, a los enemigos de la creencia en la unicidad divina y de la humanidad les hablaban con el lenguaje de la fuerza.

Vean ustedes esa sublime aleya del Corán que habla de qist (1) y dice que Dios Altísimo envió a todos los profetas li-yaqumu-n-nasu bi-l-qist (2), para que instauraran la justicia en la sociedad. E inmediatamente dice: Wa anzalna-l-hadida fihi ba’sun shadidun wa manáfi’u li-n-nas (3). En otras palabras, además de hablar el lenguaje del llamamiento, los profetas también se oponen y combaten a los arrogantes corruptos y ávidos de poder con los brazos y las garras de la fuerza equipada de armas.

El Imam de la Época (por él demos la vida) atrapará a los opresores del mundo con fuerza y poderío, apoyándose en las capacidades que le confiere su elevada fe, así como la de sus seguidores y amigos, y derruirá los palacios de la opresión.

Notas

(1) Justicia, en particular la social o económica (Véase el discurso del 22 de marzo de 2020 con ocasión de Nouruz y de la fiesta de la Misión Profética). 

(2) «Para que los humanos establezcan la justicia» (Sagrado Corán, 57:25).

(3) «E hicimos descender el hierro, en el que hay un gran poder y beneficio para los humanos» (Sagrado Corán, 57:25).