«Desde el principio de la Revolución Islámica, dijimos que, había dos regímenes a los que no reconocemos. No que no tuviéramos relaciones, sino que no los reconocemos en absoluto. Una era el régimen sionista y el otro el régimen racista de Sudáfrica. Los mismos que hoy día hablan de derechos humanos por el mundo y que hasta hoy siguen con el régimen sionista y, mantuvieron lazos hasta el final con el régimen sudafricano. Es decir, un régimen en que un pequeño grupo de blancos dominaba a millones de negros que era los dueños de aquella tierra. Aquellos blancos habían ido allí desde Inglaterra, eran ingleses en origen. Dominaron el país muchísimo tiempo, quizá como 100 años, no recuerdo bien. Nosotros nos negamos a reconocer eso. Sudáfrica era de los sudafricanos, no de unos invasores ingleses.

»Tras salir de prisión el Sr. Nelson Mandela, vino y nos sentamos aquí antes de que fuera presidente en esta misma habitación aquí donde ustedes sentados. Yo le conté la historia del imam Jomeiní, cómo fue su lucha que no la emprendió a tiros, ni dio un golpe de Estado, sino que hizo una propuesta, se ganó los corazones de la gente y la gente salió ella misma en cuerpo alma a la calle. Ningún régimen puede hacer frente a un pueblo que se echa a la calle y expone su cuerpo con valentía hasta la victoria. Yo me di cuenta que a Mandela lo emociono lo que le decía. Cuando se fue, empezaron las protestas en las calles de Sudáfrica, que siguieron hasta que derribaron el régimen del apartheid. Y este otro (Israel) también caerá. Este también es realmente un régimen racista de apartheid, ocupante, mentiroso, ruin sionista y también caerá» )24/09/2018.(