El papel de los periódicos en el derrocamiento del Gobierno de Salvador Allende

«Aquel que toma la pluma ha de tener como segunda naturaleza la piedad, la honestidad, la castidad y la ecuanimidad en relación con los demás. (...) Dije que algunos periódicos son bases del enemigo ¡y algunos se sorprendieron! Hace poco oí que se habían publicado los documentos de la CIA sobre el papel que esa organización desempeñó en la prensa anterior al golpe de 1953 en Irán. Yo mismo no los he visto, pero lo que decían era muy interesante. Muestran qué periódicos se distribuían en Teherán financiados, orientados y alimentados por la CIA a fin de preparar el terreno para el golpe de Estado de agosto de 1953. Por supuesto, hemos visto casos de lo mismo en otros lugares: en el Chile de la época Salvador Allende, un papel importante lo tuvieron los periódicos, para hacer que el gobierno de Allende durante dos años pareciera un fracaso, movilizar a toda la opinión contra él y, finalmente, causarle aquella desgracia. Claro está que en aquel entonces nadie lo reconoció, pero más adelante todos supieron quiénes habían sido; cuáles habían sido los motivos y de dónde habían recibido órdenes quienes habían llegado al poder; y quiénes había preparado el terreno. No se puede esperar a que ocurra la catástrofe para descubrirlo. Hay que verlo hoy y avanzar con los ojos abiertos» (27/02/2001).

«Pese a sus presunciones sobre democracia y derechos humanos, EEUU organizó un golpe de Estado en Chile»

«Son tantos los crímenes que ha cometido el gobierno estadounidense contra las soberanías populares y las democracias, pese a sus ínfulas de demócrata. Un régimen que puso en marcha el golpe de Estado de agosto de 1953 en Irán; que guió el golpe de Estado de Chile contra el Gobierno legal de ese país; dio decenas de golpes de Estado en América Latina, en África y en otras regiones contra Gobiernos populares, y apoyó durante muchos años a dictadores como Mohammad Reza Pahlaví en Irán, igual que aún hoy mismo le resulta aceptable cualquiera de los más rudos dictadores que le sean sumisos. Es un gobierno en cuyas presunciones sobre democracia y derechos humanos no cree nadie» (26/11/2003).

«Quizá no quede en América Latina un presidente elegido en las urnas que no haya sufrido un golpe de Estado»

«La contradicción entre lo que hacen y lo que dicen los occidentales y el conjunto de la Arrogancia, especialmente los Estados Unidos ―que es quien nos ocupa a nosotros hoy en día; los demás ahora no nos interesan― es mucho mayor que todo eso. ¿A cuántos Gobiernos no democráticos han aceptado y se han comportado con ellos como si fueran democracias? ¡Gobiernos que ni una sola vez han colocado urnas en sus países ni han realizado votaciones! ¿Y cuántas democracias han abatido con golpes de Estado militares? Dios mediante, les alcanzará a ustedes la vida para que dentro de diez o veinte años, cuando vayan sacando de los archivos de la Secretaría de Estado de EE. UU. los documentos sobre los golpes de Estado de los últimos veinte o treinta años en América Latina ―si bien algunos de esos documentos ya han salido, y algunos los conocemos nosotros aun sin que los hayan sacado del archivo―,   y vean que acaso no quede en toda América Latina un país en el que, si se realizan unas elecciones, hay cierta libertad y un presidente deseado por el pueblo, la CIA de Estados Unidos no se haya puesto manos a la obra y haya organizado un golpe de Estado, donde no haya creado estorbos y haya destrozado las democracias populares. Es célebre el caso de Chile, cuya historia todos conocen» (17/12/2003).