«El enemigo se presenta en ocasiones con una apariencia académica (…). En muchos de esos centros académicos que invitan a los catedráticos y en ocasiones a los estudiantes, hay miembros que han sido infiltrados entre su profesorado, miembros vinculados a servicios de seguridad presentados como personalidades académicas por la CIA, el Mosad y similares. Se ponen en contacto y establecen relaciones. Luego, a dónde lleguen después esas relaciones, sabe Dios. Como mínimo, tienen un efecto nocivo sobre la mentalidad de la persona. Si no consiguen captarla, si no consiguen engañarla, como mínimo contaminan su mente. Así es como penetra el enemigo» (19/10/2022).