«Los jóvenes sirios no tienen nada que perder. Sus universidades son inseguras, son inseguras sus escuelas, son inseguras sus casas, son inseguras sus calles, son inseguras sus vidas. ¿Qué van a hacer? Deberían alzarse con la fuerza de su voluntad frente a aquellos que planearon esa inseguridad y a quienes la han llevado a la práctica y, si Dios quiere, los vencerán» (22/12/2024).