Las partes importantes de las declaraciones del imam Jameneí: 

 

“Hubo un día en que decíamos que nos estaban haciendo la guerra todas las potencias mundiales, incluidos Occidente, la OTAN, etc. La guerra contra Irán era internacional. Eso entonces era una afirmación nuestra; hoy ellos mismos publican documentos y ustedes ven como lo admiten”.

“Lanzando la guerra de Saddam contra Irán, la Arrogancia quería sofocar la voz del pueblo iraní, que traía un mensaje nuevo: el mensaje de la resistencia, de no rendirse frente a la intimidación, del enfrentamiento contra la opresión y la discriminación internacionales”.

“El pueblo de Irán había logrado humillar a una gran potencia como Estados Unidos. Lanzando la guerra de Saddam contra Irán, la Arrogancia quería que los demás pueblos escarmentaran: si alguien se alzaba contra Estados Unidos, sería aplastado como los iraníes. Acabar con la idea de resistencia”.

“Que un pueblo no temiera a Estados Unidos era insoportable para la Arrogancia, por lo que querían vengarse de Irán. Lanzaron embates ―intentos de golpe de Estado, la incursión aérea de Tabás…―, pero de nada sirvió. De ahí que tuviesen que desatar una contienda militar desde un vecino”.

“Detrás del ataque de Saddam a Irán estaba la Arrogancia mundial, por la furia que les causaba la Revolución Islámica. Aquella Revolución Islámica no era para la Arrogancia un mero revés político momentáneo. El imperio del sistema de dominación estaba amenazado”.

“La Sagrada Defensa de 1980-1988 le dejó claro un principio al pueblo de Irán: que la salvaguarda del país y la disuasión de las intrusiones enemigas son cosas que se consiguen resistiendo, no rindiéndose”.

“Hoy, el estado militar del país y la seguridad obtenida por esa vía han alcanzado tal punto que Irán está en situación de disuasión respecto de la amenaza exterior. Sepan Gobierno y Asamblea que el apoyo a las Fuerzas Armadas se cuentan entre sus tareas de cumplimiento obligado”.

“El enemigo impuso la presión máxima y fracasó. El enemigo sacó a la palestra el proyecto del «Nuevo Oriente Medio» y también fracasó. El enemigo comenzó a atacar nuestras fronteras por mar y aire, y también fracasó. Todo ello ha sido gracias al espíritu de resistencia”.

“El afán del enemigo, en materia de relato, es actuar de modo contrario a la verdad. Dejarse subyugar por la falsa majestuosidad del enemigo tiene como resultado en el terreno político el miedo al enemigo, y en el cultural la sumisión y el menosprecio de uno mismo frente a él”.

“Cuando en un país la gente desarrolla afecto por las Fuerzas Armadas, en ese país se crea sensación de seguridad. Ese afecto se mantiene mientras las Fuerzas Armadas sigan su movimiento adelante, sin retroceder frente al enemigo”.

“Hasta hoy, el progreso de nuestras Fuerzas Armadas ha sido muy bueno, pero hay que tener siempre presente el peligro de detenerse, lo que puede suceder en todo momento. Detenerse no significa quedarse en un sitio. Si se detienen un momento, retrocederán, porque el enemigo sigue avanzando”.