«Tiene pocos equivalentes también la inseguridad que reina en las ciudades estadounidenses. Realmente, cuando un joven sale a la calle no está seguro de que alguien ―un loco, un borracho, un frustrado― no vaya a sacarle una pistola y matarlo, sin más, ya estén a solas o en medio de una multitud. Ustedes ya ven lo insólitas que son las estadísticas de crímenes estadounidenses. Le da a uno vértigo por la intensidad y por cómo crecen. (…) Pero es que, además de eso, está lo que Estados Unidos está haciendo por el mundo: matar, saquear, crear guerra e inseguridad son cosas que Estados Unidos hace de manera habitual. Fíjense ustedes como se pueden observar hoy en día claramente las huellas de Estados Unidos en Siria, en Palestina y en Yemen. Hoy ahí, y ayer en Irak y Afganistán, donde aún siguen en parte; y antes aún, en Vietnam, y antes en Hiroshima. Uno ve las huellas de la criminalidad de Estados Unidos y Occidente ―fundamentalmente, Estados Unidos― en todas partes, por todo el mundo» (23/08/2020).